Uno de los aspectos más interesantes del cine y de cualquier otra manifestación cultural es su capacidad para medir los aspectos morales de la sociedad y su grado de “permisibilidad” o “apertura”. El llamado “cine para adultos” es uno de los casos en los que este debate se expone explícitamente.
Fernando León de Aranoa (Madrid, 1968) es un joven director cinematográfico que no ha dejado de sorprendernos, para bien, en todas y cada una de sus películas. Desde aquella inicial ópera prima, Familia, donde demostró su gran talento para la dirección de actores y actrices de toda gama, cabalmente terminada desde el punto de vista de la historia, aplaudida por crítica y público y refrendada por importantes premios como los Goya (1997), hasta su segundo largometraje, Barrio (1998), que también nos sorprendió por su enfoque social y que se llevó la Concha de Plata del Festival de San Sebastián.
El gobierno norteamericano tiene razones para preocuparse respecto del Ecuador. Se molesta de ese brote de nacionalismo del nuevo gobierno ecuatoriano, que por un lado quiere alejarse de Colombia y del presidente Uribe, y por otro, pretende acercarse al Chávez, declarado peligro de la seguridad nacional de los Estados Unidos por sus posturas “populistas radicales”.