Cuarenta años después, el conflicto saharaui sigue afectando a la vida de miles de personas a las que se niega el ejercicio del derecho a la libre determinación. Empieza a nacer otra generación (la segunda) que sólo conoce la vida en el exilio o bajo la ocupación marroquí. Como en el resto de países del entorno, la población joven se rebela ante la falta de oportunidades y la imposibilidad de trazar un proyecto vital. En ese contexto, enfrentar de manera pacífica la vulneración de derechos civiles y políticos, pero también económicos sociales y culturales, se convierte en una batalla cotidiana.
El proceso de integración latinoamericana presenta difíciles desafíos en un contexto en el que la oposición conservadora se reorganiza y los medios de comunicación no cesan en la campaña de desgaste hacia los gobernantes elegidos democráticamente. Para dialogar sobre el futuro del continente, el politólogo argentino Atilio Boron participó en el encuentro regional “Comunicación e Integración Latinoamericana” celebrado en Quito en el marco del décimo aniversario de la fundación de TeleSUR. La entrevista tuvo lugar algunos días después de que el gobierno de Alexis Tsipras aceptara las imposiciones de la Unión Europea que habían sido rechazadas en referéndum, y de la visita del papa Francisco a Ecuador y Bolivia, que para Boron significó un valioso respaldo al discurso anticapitalista de la izquierda.
En contextos de graves violaciones de derechos humanos como es el caso del Sáhara Occidental, en el que éstas se han producido de un modo sistemático y generalizado durante diferentes épocas en un conflicto que dura ya cuatro décadas, la memoria histórica es una herramienta que puede tener un importante potencial transformador. La investigación y el reconocimiento de las violaciones de derechos humanos suponen un marco social para la experiencia de las víctimas y sobrevivientes.
Giordano Bruno, filósofo italiano del renacimiento quemado en la hoguera por la Inquisición, concibió una teoría según la cual todos los opuestos eran idénticos, de modo que lo mayor era equivalente a lo menor, lo más largo a lo más corto, lo finito a lo infinito. Bruno nunca llegó a imaginarse que su hallazgo reformularía la historia para facilitarnos el entendimiento de la diversidad, ésa que atraviesa todas las esferas de este mundo y que se expresa en las culturas y modos de vida, inagotables y sorprendentes. En ese tiempo remoto, donde el poder se enmasacaró en las conquistas hacia lo desconocido, la derrota fue la patria y bandera de una tierra fértil.
Activista en diferentes organizaciones y movimientos sociales, promotor de Procés Constituent, doctor en Economía, defensor del decrecimiento y denunciante incansable de los intereses ocultos tras los conflictos bélicos, Arcadi Oliveres nos habla con fortaleza y desde un conocimiento inmenso, pero con la humildad propia de quien sabe que nunca se deja de aprender. Conversamos con él en Bilbao tras su intervención en las jornadas organizadas por SETEM Hego Haizea “Estrategias para un desarrollo decrecentista, incluyente y feminista”.
La convulsión generada en Guatemala en torno al proceso electoral todavía en marcha (en espera de la segunda vuelta entre Jimmy Morales y Sandra Torres a la hora de escribir este artículo) puede entenderse desde claves políticas diversas pero, independientemente del resultado final, abre una ventana de oportunidad para quienes defienden un proceso constituyente que reforme integralmente al Estado y que vire la lógica neoliberal y violenta del modelo hegemónico de desarrollo.