La Economía Social y Solidaria (ESS) es una economía de personas. Y se hace de, desde, por y para las personas. Esta afirmación que a priori puede parecernos un epíteto, tiene sin embargo hoy más sentido que nunca en este sistema hiperfinanciarizado, donde todo son índices y dividendos que no “olemos”, donde las páginas salmón son códigos cifrados de difícil comprensión y las cuestiones económicas asuntos de expertos, por más que sus decisiones nos afecten en lo más profundo de nuestras vidas. Así, lejos de despojarse de apellido, para hablar de “economía” sencillamente, reapropiándose de un concepto que, como tantos otros, nos ha sido expropiado, nos acompañamos de uno doble, haciendo del dueto “social-solidario” un tándem necesario para dotarnos de los matices que nos definen.
La Economía Social y Solidaria (ESS) es una economía de personas. Y se hace de, desde, por y para las personas. Esta afirmación que a priori puede parecernos un epíteto, tiene sin embargo hoy más sentido que nunca en este sistema hiperfinanciarizado, donde todo son índices y dividendos que no “olemos”, donde las páginas salmón son códigos cifrados de difícil comprensión y las cuestiones económicas asuntos de expertos, por más que sus decisiones nos afecten en lo más profundo de nuestras vidas.
Estamos escribiendo a varias manos. Algunas de nosotras nos hemos habituado a esto: sumar palabras, ofrecer giros, marcar incisos; en documentos comunes, en procesos de trabajo. Y este uno lo hace desde un estudio destartalado escuchando a los Bonobo y aquella otra tomando un desayuno lento y anotando desde el móvil, o en alguno de esos ratos de tren y estación. Las autorías se diluyen. El entusiasmo se palpa algunas veces, las mejores. Te encuentras en tu terreno social-solidario de tantas guerras, con una peña que comparte las mismas raíces, en aventuras en las que se parte del reconocimiento entre iguales, el respeto, la cooperación y el aprendizaje.
La llamada "crisis de refugiados" que vivimos actualmente está poniendo al descubierto el verdadero rostro de una Unión Europea que en su día surgió escondida bajo la falsa imagen de proyecto de unión solidaria entre los pueblos.