Es un hecho innegable que a fines del mes de octubre de 2008 la mayoría de los uruguayos vive mejor que cuatro años atrás. Esto no sólo se debe a la política económica llevada adelante por el Gobierno del Frente Amplio, sino a que en octubre de 2004 el país estaba saliendo de la más grande crisis financiera de su historia, y a que la coyuntura internacional ha sido hasta este momento sumamente favorable para las exportaciones uruguayas, las llamadas commodities. Mientras duró la bonanza de las commodities las cuentas del Estado se vinieron cerrando de maravilla. Ahora, la crisis financiera mundial está dejando en evidencia lo endeble de esta estrategia jugada a la dependencia y a la inversión extranjera.
Cuesta vislumbrar un horizonte de cambio a escala global a partir de la declaración final de la reunión del G-20 escenificada el pasado 15 de noviembre en Washington para abordar la actual crisis financiera. Básicamente, sus recomendaciones se dirigen a que cada Estado-Nación intensifique los "incentivos públicos" y los "estímulos fiscales" para frenar la recesión y reactivar el crecimiento de la economía global e incremente los "controles" sobre los mercados financieros. De fondo, la doctrina de "desarrollo" seguirá siendo la misma: evitar el peligro del proteccionismo económico y seguir la senda de la liberalización de los mercados. Eso sí, se trataría de un neoliberalismo aplicado "con más orden".
En plena crisis, y llega el momento más consumista del año. En las calles de Madrid brillan ya 9 millones de bombillas que en este 2008 deben cumplir una labor de alto contenido social. A su tradicional función de estimuladores de nostalgias y deseos, se le añade la tarea de proporcionar instantes de distracción anticrisis. Se trata de que los paseantes se distraigan durante el tránsito de comercio en comercio mientras hacen acopio de los productos "básicos" para estas fechas. El efecto psicológico deseado es que, después de haberse gastado la mitad del sueldo en regalos, se queden un rato mirando esas lucecitas que les recordarán que en Navidad hay que dejarse llevar, incluso en este año de tantas dificultades. ¡Fuera preocupaciones! Por eso, a pesar de las demandas de grupos ecologistas, 4,6 millones de euros iluminan la capital española entre 4 y 6 horas al día desde el pasado 28 de noviembre.
En abril de 2005 presentó su dimisión como presidente del Consello Nacional del BNG (Bloque Nacionalista Galego) y renunció a formar parte de sus listas electorales, que llevaba encabezando desde los comicios autonómicos de 1985. Dos meses después su partido llegaba por primera vez al Gobierno de la Xunta de Galicia, en coalición con el PSOE. Hoy Xosé Manuel Beiras sigue militando en el Bloque, pero en un sector crítico respecto a la línea actual. Ahora disfruta de más tiempo para continuar con la actividad docente, escuchar música, tocar el piano, escribir y acudir de "predicador" allá donde le llaman. En esta entrevista el líder histórico del nacionalismo gallego, economista, ensayista, columnista de prensa, pianista, y ante todo gran conversador, nos lleva de excursión por la periferia del sistema con la seguridad del conductor veterano.
Os presentamos el sumario del último número de la edición impresa de Pueblos. Como cada año por estas fechas dedicamos un número completo a analizar determinada realidad en profundidad. En esta ocasión hemos querido acercarnos a África subsahariana desde distintas perspectivas, que hemos estructurado en las siguientes secciones: "La tutela internacional", "Desvelando el conflicto", "Más allá de la paz" y "Huella propia".
Tic-tac, tic-tac, y pasan los siglos... Desde sus primeros contactos hasta hoy, el reloj de unos ha querido atrapar el tiempo de los otros y, aunque no siempre lo ha conseguido, sí ha logrado marcar en gran medida el ritmo de su evolución. El momento cumbre de esta aspiración empezó a concretarse a finales del siglo XIX. La Europa de entonces, convencida de su sagrada misión civilizatoria, expresión empleada por la Sociedad de Naciones (hoy Naciones Unidas) cayó en África con una pesada carga moral.