El neoliberalismo económico ha colocado a las mujeres, adolescentes y niñas migrantes y refugiadas en nichos laborales específicos vinculados a su cuerpo, sobre todo a la industria de los cuidados y al mercado sexual.
Ximena cuenta con más de 30 años de activismo feminista en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, años en los que ha participado en campañas que van desde la participación política a la despenalización del aborto y la erradicación de toda forma de violencia contra las mujeres. Actualmente se encuentra trabajando sobre la violencia sexual comercial y la trata en cinco países de la región sudamericana.