El documental ‘Bahía de Tela: el tercer destierro’, realizado por la hondureña Jennifer Ávila junto a un equipo formado por personas de Radio Progreso y el ERIC[1], es una denuncia audiovisual de las problemáticas sociales y medioambientales provocadas por los megaproyectos turísticos en el país centroamericano. Esta comunicadora, comprometida con las luchas populares, ha presentado también recientemente[2] la serie de cortometrajes ‘Guardiana de los ríos’, que recoge la vida de la luchadora Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016. El homicidio de Berta Cáceres ha sido uno de los tantos actos criminales en contra de las organizaciones sociales de Honduras, en un contexto que trágicamente ha empeorado después del golpe de Estado del 2009.
En una sentencia considerada como histórica, un órgano de arbitraje del Banco Mundial denegó a la transnacional OceanGold la demanda contra el Estado salvadoreño por impedirle la explotación de una mina de oro. El fallo ha sido recibido en las comunidades afectadas como un “triunfo político” que da nuevos argumentos para prohibir los proyectos mineros en el país que, al igual que en el resto de la región centroamericana, tratan de imponerse en los territorios a través de la violencia y el despojo.
Las políticas del Gobierno del Ecuador incorporan como eje transversal el cambio de la matriz productiva y la transición energética hacia una economía postpetrolera que permita a la nación alcanzar los principios del 'buen vivir' o 'sumak kawsay'. Sin embargo, el estado pretende lograr el bienestar de la población a través de los recursos obtenidos por la explotación petrolera de la Amazonía, una decisión que pone en riesgo la pervivencia de las poblaciones indígenas y que ha llevado a las mujeres amazónicas a protagonizar la lucha por la defensa de la vida y del territorio.
Ekuadorrek 'bizitze ona' edo 'sumak kawsay'-aren oinarriak betetzeko helburuarekin, gobernuaren politikek produkziomatrizearen aldaketa eta petrolio osteko ekonomiarako trantsizio energetikoa gehitzen dituzte, zeharkako ardatz gisa. Haatik, estatuak Amazoniako petrolio-ustiaketatik lortutako baliabideen bitartez lortu nahi du biztanleen ongizatea. Erabaki honek arriskuan jartzen du herri indigenen bizitza eta, hortaz, amazoniar emakume asko bizitza eta lurraldearen defentsan borrokatzera bultzatu ditu.
Para las mujeres indígenas, vivir en territorios en los que el estado no ha resuelto los efectos de la guerra, que son lugares empobrecidos y que están lejos de los Acuerdos de Paz, se vuelve un panorama sombrío. Pero también hay que decir que a lo largo de la historia las mujeres indígenas se han rebelado contra las opresiones del despojo y del saqueo y las formas de violencia contra sus cuerpos. Son numerosos los testimonios de resistencia: desde las abuelas y bisabuelas contra las formas de dominación colonial; hasta las contemporáneas, que colocan su cuerpo en la línea frontal del ataque para defender la vida.
Emakume indigenentzat estatuak gerraren efektuak konpondu ez dituen lurraldeetan bizitzea aukera iluna da. Hauek, pobretutako lekuak dira, bake akordietatik urrun daudenak. Hala ere, historian zehar, emakume indigenak arpilatze eta zapalketaren eta euren gorputzen kontrako indarkeriaren aurrean matxinatu izan dira. Erresistentzia istorio ugari dago: aurrena, amama eta birramamena koloniaren zapalketaren aurka; egun, ordea, emakumeek euren gorputza frontean kokatzen dute bizitzaren defentsan.