Las voces de activistas y comunidades afectadas por los impactos de las empresas trasnacionales se volvieron a expresar en octubre del pasado año en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. Era la tercera sesión del grupo de trabajo intergubernamental que tiene el mandato de crear normas que obliguen a las compañías multinacionales a respetar los derechos humanos.
En contextos de graves violaciones de derechos humanos como es el caso del Sáhara Occidental, en el que éstas se han producido de un modo sistemático y generalizado durante diferentes épocas en un conflicto que dura ya cuatro décadas, la memoria histórica es una herramienta que puede tener un importante potencial transformador. La investigación y el reconocimiento de las violaciones de derechos humanos suponen un marco social para la experiencia de las víctimas y sobrevivientes.
Por esas paradojas de la vida, el 2014 fue el que señaló la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. En la resolución que determina el hecho se maneja con soltura ese lenguaje al que acostumbra la ONU y que, cuando se trata de Palestina, roza la perversión. Así se dice, “recordando el reconocimiento mutuo entre el Gobierno del Estado de Israel y la Organización de Liberación de Palestina…”, “afirmando su apoyo al proceso de paz…”, “acogiendo con beneplácito que el 29 de julio de 2013 se reanudaran las negociaciones de paz…”, “tomando nota…”, “recordando…”, “solicita…”, “invita…”. Una larguísima declaración de buenas intenciones de las que llenan los panteones, como dicen las viejitas mexicanas.
El viernes 19 de abril de 2013 de 10:00 a 14:00 tendrá lugar en instalaciones de Hegoa (Sarriko, Bilbao) el seminario "Malí en los medios. ¿Cuáles son los motivos de la intervención militar de Francia?". Intervendrán Mbuyi Kabunda, Nazanin Armanian, Roberto Montoya y Dídac P. Lagarriga.
Desde finales de 2010, Sudáfrica se enfrenta a un posible retroceso en materia de Derechos Humanos. El motivo, el proyecto de Ley de Información del Estado que el gobierno del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) pretende aprobar. Sin embargo, la existencia de una sociedad civil activa capaz de encontrar alianzas transnacionales ha logrado que su aprobación definitiva se haya retrasado casi dos años.