Iñakik hamar urte eta leuzemia ditu. Joxanek berrogeita sei urte eta gerra zibileko obus baten txatala buruan. Etorkizun bideragarririk ez duen ospitalean iragana eta oraina kateatzen dira Migel eta Kristina medikuen ametsetan.
El desarrollo de la hidroelectricidad en Chile se remonta a 1897, con la construcción de la primera central en Chivilingo (Biobío), para iluminar minas de carbón. Hoy existen más de 70 pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas, y 38 centrales de pasada y represas de mayor envergadura, de más de 40 y hasta 690 MW de potencia. El conjunto ha degradado y fragmentado en forma significativa los cortos ríos del centro-sur del país.
Aurreko otsailaren 25ean lau diputatu frantses, besteak beste, Gérard Bapt, Damaskora bidaiatu eta Bachar Al-Assadekin elkarrizketatu ziren. Elkarrizketa honek eztabaida eta protestak sortu zituen eta, Frantziako Alderdi sozialistaren zuzendaritzatik, alderdiko kidea den Bapt zigortzeko mehatxua ere egin zen. Aitzitik, gai honen inguruan Frantziaren, Europaren eta AEBren jarrera aldatu da eta gertakari hau aldaketa horren adierazgarri da. Le Monde egunkariak eztabaida hau mahaigaineratzen du: “Harremanak leheneratu behar dira Damaskoko erregimenarekin?”. Hollandek eta Cameronek agertutako jarrera ofiziala, ordea, kontrakoa da, hain zuzen “Bachar Al-Assad gabeko etorkizuna Siriarentzat”. Baina, Faysal Al-Qassem analistak ironiaz adierazi bezala, “etorkizun” horretarako, oraindik, hamar edo hamabost urte itxaron beharko dugu.
Aparece en escena el viejo militar (Federico Luppi) esposado y custodiado por un joven policía (Juanjo Andreu). Una vez encerrado en la sala y liberado de los grilletes, ordena diligentemente sus papeles, coloca en protocolaria posición castrense su gorra de plato, se ajusta los puños y entalla con soltura la chaqueta del viejo traje de general. Recuperado el añejo orgullo, levanta la vista hacia la periodista interlocutora (Susana Hornos) con la que se va a confesar y la saluda con formalidad. A pesar del oprobio carcelario y su senectud, el personaje lo ocupa todo, y como una estremecedora pesadilla volvemos a ver, altiva y real, la terrorífica silueta de aquellos oficiales de la Junta Militar que instauraron el miedo y la represión como única forma de gobierno y destruyeron a picana y fuego casi una generación entera de jóvenes argentinos entre 1976 y 1983.
Me pregunto si después de la reunión que sostuvo a finales de enero Michelle Bachelet, presidenta de Chile, con Otto Pérez Molina, presidente de Guatelama, la llevaron ante Maximón a hacerse "una limpia", porque era sumamente necesaria. Requiere valor dar la mano y conversar con un genocida que no sólo ha evadido la justicia sino que además desde una presidencia dirige bandas criminales que tienen un país sumido en la pobreza y el terror, como una dictadura militar.
Cualquiera que sea a partir de ahora el destino de Túnez, se vuelva o no al 'anciene regime', haya más o menos paz y democracia, lo cierto es que la victoria en el segundo turno de las presidenciales de Beji Caid Essebsi, ministro torturador de Bourguiba, presidente del Parlamento de Ben Ali, representante de las élites económicas del país, cierra el ciclo que comenzó en este país hace ahora cuatro años, con la muerte del olvidado Mohamed Bouazizi y el incendio revolucionario de toda la región árabe. Con independencia de lo que ocurra a partir de ahora, lo cierto es que el triunfo de Essebsi y su partido “restaurador” (del “prestigio del Estado”, núcleo de su campaña electoral) significa la muerte simbólica de la llamada “primavera árabe” en el lugar mismo donde nació. ¿Qué queda de esa estimulante irrupción de los pueblos en la historia? La revolución lleva ya muchos meses al margen, sedimentada en una abstención que no ha dejado de crecer en las sucesivas citas electorales; pero a nivel político e institucional, con Moncef Marzouki, el psiquiatra activista de los DDHH que ha ocupado la presidencia en los últimos tres años, desaparece también el último vestigio simbólico del movimiento popular del 14 de Enero.