Los discursos de las ONGD contribuyen a construir imaginarios colectivos. Muchas conciben la comunicación como una herramienta para la transformación social, pero urge sortear trampas como el complejo de salvadores, la revictimización y el uso de una jerga tecnificada y abstrusa
Sin darnos cuenta muchas veces, vivimos sometidas a una serie de ideas, conceptos, normas e imágenes que nos manipulan, confundiéndonos con verdades autorizadas y modelos impuestos. Asumir que la enajenación es una carga de la cual es preciso desembarazarnos es un paso que posibilita liberarnos de ella. En este artículo hablamos de una propuesta en construcción que busca contribuir a la emancipación transformando las relaciones sociales, tomando como punto de partida que en la cultura dominante padecemos una grave enajenación, es decir, estamos fuera de nosotras mismas.
El muchacho era curioso. Cuando el circo llegaba a la ciudad, corría para verlo. Por detrás del telón, observaba las mismas escenas que le encantaban en la pantalla grande del cine. De tanto entrar a escondidas, sin pagar entrada, fue disfrutando cada vez más del circo y del cine. Entonces comenzó a hacer teatro para estar más cerca de lo que quería.
Cuando fue admitido para estudiar física en la Universidad de São Paulo (USP), José Alves escuchó una pregunta incómoda de su madre: ¿cómo iba a pagar el transporte para ir y volver de allí todos los días?
Ser, hoy en día, personas rebeldes, inconformistas, críticas y apostar por procesos de transformación y de emancipación social ha de ser un objetivo compartido entre la ciudadanía, incluido el sector periodístico y el de las ONGD. El panorama global al que nos enfrentamos nos exige trabajar en esa dirección desde distintos ámbitos. Una herramienta fundamental es la comunicación, concebida como aquella que, de manera transversal, pretende dar protagonismo a voces silenciadas, dar cabida a temas considerados tabú durante mucho tiempo y a historias ocultas y que, sobre todo, favorece un enfoque crítico de la realidad con el objetivo de enfrentarse a un modelo como el actual: capitalista-depredador y heteropatriarcal.
Paisaje urbano en la Ciudad de México con David Harvey de fondo
“De acuerdo con los datos oficiales, la principal causa de muerte de niños y niñas entre cinco y catorce años en México, y la segunda más importante en la Ciudad de México, está relacionada con los incidentes viales”, explica Brenda Vértiz, coordinadora de 'Peatoniños'. Este proyecto, que inicialmente arrancó dentro del Laboratorio para la Ciudad de la Ciudad de México, con la cooperación de la Iniciativa de Humanidades Urbanas de la Universidad de California de Los Ángeles, y que se ha desarrollado gracias a la acción conjunta con el Centro de Investigaciones de Diseño Industrial de la UNAM, colectivos como el chileno Ludotopía o decenas de personas de diferentes vecindarios y voluntarias, coloca en el centro las ideas de una figura esencial: David Harvey.