Colombia se ha dispuesto, en medio de muchas contradicciones, a buscar una salida política a un conflicto social y armado que lleva más de cincuenta años.
La Corporación Jurídica Libertad (CJL), creada en 1993 en Medellín, es una organización dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos. Acompaña a las víctimas de crímenes de Estado y trabaja por la reconstrucción de la verdad, la memoria histórica y la construcción de paz. Adriana Arboleda Betancur, directora de la CJL, participó en febrero en una gira política organizada por Paz con Dignidad. Con ella charlamos en Bilbao sobre la implementación de los acuerdos de La Habana y los avances de la mesa con el ELN.
En un momento de la historia en el que la humanidad se enfrente a la crisis climática, al agotamiento de los recursos para sobrevivir, a la pérdida del valor y el sentido de la vida misma, cuando todo se convierte en una mercancía desechable, cuando la riqueza infame de unos pocos es la principal enfermedad que mata millones de personas, nos preguntamos si existen alternativas al final de este camino o si, por el contrario, estamos condenados al exterminio.
Escribimos este editorial a 25 de septiembre, el día previo a la firma de Los Acuerdos de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP en Cartagena de Indias. Posteriormente, el 2 de octubre, se culminarán 4 años de negociación con el mecanismo de refrendación establecido en forma de plebiscito que busca legitimar los citados Acuerdos ante la sociedad colombiana.
En Colombia en el momento de escribir estas líneas se piensa ya en la fecha, no sin dificultades, para la posible firma de un Acuerdo entre el Gobierno y la principal guerrilla de este país, las FARC-EP[1]. En estos días se abordan en La Habana los últimos puntos de las negociaciones centrados en el Fin del Conflicto y Verificación, Refrendación e Implementación del Acuerdo de Paz que garantice una paz duradera. No obstante, ante este acontecimiento histórico en un país que lleva cerca de 60 años en guerra, no hay que olvidar que aún hay insurgencias levantadas en armas, entre las que destaca el ELN[2]. Este grupo insurgente y el Gobierno se han embarcado en un pulso, tanto dialéctico como militar, que aleja de momento la posibilidad de establecer una mesa de diálogo para superar el conflicto armado en el país definitivamente. A esta situación, se suma la preocupación desde diversos sectores por el aumento del paramilitarismo en no pocas regiones del país que amenaza la implementación de los Acuerdos en territorios muy castigados por la guerra. Ante este panorama, se hace necesario distinguir entre un simple cese de hostilidades y la firme voluntad de superar las causas profundas de este conflicto armado para conseguir una paz duradera.
Cubainformación entrevista a los activistas sociales colombianos Doris Rivera y Fabián Torres en el plató de esta TV. Hablan sobre la situación de los derechos humanos en su país, sobre el diálogo de paz de La Habana y sobre la situación en la frontera con Venezuela, tras las medidas soberanas del gobierno bolivariano contra el contrabando y el paramilitarismo.