El número más antiguo que conservamos de Pueblos es de mayo de 1998, aunque la revista comenzó su andadura tres años antes. Sumergirse en una hemeroteca con las fechas bien presentes es siempre exponerse a un revoltijo de emociones, entre imágenes, datos, declaraciones, líneas estéticas que vienen y van, augurios errados vergonzantes y profecías cumplidas que nos llevan a repetir en cadena “ya lo decía yo”. Echando un vistazo a este primer número del archivo, que tiene algo más de veinte años, sentimos un escalofrío desde la primera línea: “Contra la militarización de las conciencias”, “Carrera de armamentos…”, “Los inmigrantes como víctimas de la globalización”, “El Frente Sandinista ante su Congreso”, “Irak: crisis permanente”, “Aportaciones a una reflexión sobre los movimientos sociales”.
Durante seis semanas, del 30 de marzo al 15 de mayo, el pueblo palestino participó en la Gran Marcha del Retorno. Esta acción pacífica, que forma parte de una movilización masiva de la sociedad palestina en su conjunto sin ningún liderazgo político concreto, culminó el 15 de mayo, fecha en la que el pueblo palestino conmemora la Nakba (en árabe ‘Catástrofe’), la expulsión masiva sufrida de su tierra originaria entre los años 1947-1949, de lo que posteriormente desde 1948 se ha denominado el Estado de Israel.
Bagenuen, guk, jolas bat umetan: hitz bat aukeratu eta esanahia galtzen zuen arte errepikatzea: “euria, euria, euria, euria...”. Nago, gisako zerbait ez ote den gertatzen komunikabideetan etengabe entzuten dugun hainbat terminorekin; esanahiz husten, pisua galtzen, joaten direla harik eta haizeak eroaten dituen arte.
Existe un discurso de poder, del poder, según el cual la cooperación internacional, la ayuda al desarrollo, son prácticas extremadamente positivas en las que no cabe crítica alguna porque son buenas por naturaleza. ¿Cómo no va a estar bien ayudar al pobre, construir un hospital y una letrina?
La situación de las personas refugiadas en las fronteras de la Europa Fortaleza sigue agravándose día a día, aunque en los últimos meses los medios de comunicación masivos hayan desviado la mirada hacia otras problemáticas. A un año de la primera manifestación convocada en toda Europa por parte de la sociedad civil organizada es muy difícil hacer un balance positivo sobre el desenlace de la mal llamada “crisis de los refugiados” (más bien es “Crisis de la Unión Económica Europea”) que no implique la necesidad de seguir recordando la importancia por seguir reivindicando en las calles e instituciones el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos de toda persona y evidenciar la ineficacia de las políticas migratorias europeas.
El cambio climático es uno de los problemas más importantes a los que seguramente tendrá que hacer frente la humanidad en las próximas décadas. Para afrontar este desafío, de consecuencias globales y que afectará de un modo u otro a todas las regiones, el sistema propone teñirse de verde y continuar hablando de crecimiento, negando todas las evidencias. En el dossier central de este nuevo número de 'Pueblos', coordinado con Ecologistas en Acción, abordamos cuál es la respuesta más generalizada que se está dando a esta cuestión, cuáles son las indicaciones que da la ciencia, qué efectos son ya visibles en el continente africano y qué posibilidades tienen los medios alternativos para luchar por la justicia climática.