El papel de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) ha sido fundamental para confrontar al poder corporativo. Cuando los Estados fallan en sus obligaciones de respetar los derechos humanos y proteger el medio ambiente frente a las actividades empresariales, las OSC han respondido mediante una variedad de estrategias y tácticas para intentar corregir las externalidades negativas características del actual modelo económico global.
Las voces de activistas y comunidades afectadas por los impactos de las empresas trasnacionales se volvieron a expresar en octubre del pasado año en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. Era la tercera sesión del grupo de trabajo intergubernamental que tiene el mandato de crear normas que obliguen a las compañías multinacionales a respetar los derechos humanos.
Si algo necesitamos en la actualidad son alternativas que enfrenten al modelo vigente de sociedad global, así como a sus principales protagonistas, las grandes corporaciones. Alternativas no únicamente retóricas, sino concretas, viables, sólidas, basadas en la experiencia, con capacidad para disputar espacios al statu quo, aquí y ahora, con una mirada que vincule presente y futuro. De esta manera, si el capital ahonda su ofensiva contra la vida poniendo en riesgo su sostenibilidad, estamos obligadas a imaginar, prefigurar, ensayar y poner en práctica propuestas que nos permitan transitar hacia formas de vida más vivibles.
Hemos vivido la primavera más cálida de, que se sepa, los últimos 52 años. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) cree que este verano lloverá muy poco y que las temperaturas estarán entre medio y un grado por encima de la media para esta estación. Así que parece que podrás disfrutar de playa, incluso en la costa norte, sin tener que estar todos los días pendiente de El Tiempo. Eso sí, mejor no te lleves para leer esta revista ni el nuevo número de Ecología Política ni libros como El Antropoceno o Cambio Climático S.A., porque puede que te amarguen el descanso y estropeen tu disfrute y el de las personas que tengas a tu alrededor.
Impulsar, ensayar e implementar alternativas al statu quo se ha convertido hoy en día en una tarea necesaria y urgente, una prioridad estratégica en un momento histórico crítico. Nos dirigimos en este sentido a un atolladero civilizatorio en el que el contexto climático y energético no solo ahonda en las desigualdades y en la violencia como señas de identidad del sistema vigente, sino que también construye un nuevo escenario global marcado por el agotamiento de los recursos fósiles (cuya infinitud era una de las premisas de funcionamiento del capitalismo) y, en general, por la agudización en la insostenibilidad del modelo.