Unidos San Agustín Convive: modelo de economía popular en Venezuela en tiempos de guerra económica

San Agustín se conoce como la parroquia musical de Caracas. Con raíces afrodescendientes venidas sobre todo de la selvas mirandinas de Barlovento, de su tradición nacieron hitos de la música venezolana como el Grupo Madera. No hay esquina, escalera, calle o rincón de sus barrios en los que no se oiga la salsa, el tambor. Agrupaciones culturales, escuelas de música, danza y teatro, dan cuenta hoy de una poderosa historia de resistencia que data de sus mismos orígenes, cuando sus primeros pobladores ocuparon esas tierras, levantaron sus viviendas contra viento y marea, sin apoyo de nadie, contra el poder, y se organizaron luego para resistir desalojos, salir victoriosos de esas luchas y mantenerse de pie durante décadas de abandono, pobreza, represión y opresión del capitalismo dependiente.
Maureen Riveros.

I.

Además de fértil hervidero de resistencia cultural, San Agustín fue siempre nicho de organización y actividad política de base, popular, revolucionaria, reflejada este siglo XXI en un continuo y elevado porcentaje de apoyo a la revolución bolivariana, expresado contundentemente en todos los dieciocho procesos electorales vividos en Venezuela desde 1998. Aún en las elecciones más adversas para el chavismo, allí estuvo San Agustín poniendo el cuerpo con porcentajes de respaldo a la opción política revolucionaria ubicados entre los más altos de Caracas y el país.

Con el bosque de la Universidad Central de Venezuela y el Jardín Botánico a un costado, y con Parque Central al frente como ineludible ícono de la falsa abundancia, el falso progreso y la falsa modernidad petrolera venezolana del siglo pasado, en la pequeña montaña que es San Agustín continúa hoy esa historia de lucha, creación y resistencia, pero también de adversidad. Como su contracara dolorosa salta a la vista otro de sus rasgos centrales, la violencia. Además de ser referencia política y cultural de Caracas, San Agustín destaca por ubicarse siempre, en todos los estudios e investigaciones sociales, entre las tres parroquias más violentas de la ciudad. Sin embargo, de la historia y el presente de San Agustín, pareciera desprenderse una máxima: persistir es resistir, y resistir es crear para avanzar.

II.

Es un hecho, y en Venezuela se demuestra día a día, que la adversidad es un poderoso motor para la voluntad de creación, el empuje de la lucha, la construcción de alternativas y rutas transformadoras. La más compleja de las realidades sociales de San Agustín es lo que dio pie y constituyó el germen de la potente y creciente experiencia de construcción de organización, poder y economía popular que allí tiene lugar hoy día.

El Colectivo Surgentes, la Coalición Unidos San Agustín Convive y la Cooperativa Unidos San Agustín Convive, nacieron  como frutos sucesivos de lo que fue, en 2014, una investigación especializada ejecutada en diferentes zonas populares de Caracas, apoyada financieramente por el Consejo Federal de Gobierno (CFG). La investigación se llamó Comunidad frente al delito, convivencia y autogobierno popular comunitario: exploración de temas, problemas y retos de los consejos comunales, comunas y otras formas del poder popular para la seguridad y la violencia.

Parte de lo que fue ese equipo de investigación sostuvo los vínculos, compromisos y articulaciones con la gente de San Agustín, que fueron dando forma a un segundo proyecto, igualmente financiado por el CFG, que daba un paso más allá de lo académico y buscaba incidir en la generación de espacios organizativos y participativos. El tema era el mismo: la convivencia como forma de generar disminución de violencia, pero avanzando ahora a la conformación de núcleos organizativos de gente vinculada a consejos comunales y otras formas de poder popular para que pudieran transformarse en actores comunitarios, empoderados, que incidieran en la compleja problemática de la violencia.

Los resultados de esa primera experiencia no fueron los esperados, pero el trabajo fue caldo de cultivo, móvil reflexivo y analítico para lo que se vendría después. Al instrumento organizativo resultante de este ensayo, la Colación Unidos San Agustín Convive, le esperaban nuevos retos y transformaciones, para pasar a ser otra forma de construir y generar alternativas a partir del solo gesto de encarar la realidad y hacerle frente desde lo colectivo.

San Agustín. Maureen Riveros.

III.

El año 2016 pasará a la historia de Venezuela como el momento en que la agresión económica y política extranjera dio un quiebre. Ese año se hizo sentir a todo el país la magnitud de lo que el imperialismo estadounidense estaba dispuesto a hacer en su propósito de derrocar la revolución bolivariana: la violenta y sostenida subida de precios y el desabastecimiento de alimentos y otros artículos básicos comenzaron su feroz escalada dirigida a doblegar la resistencia y convicción del pueblo venezolano.

En ese contexto, el equipo de gente que se venía articulando entorno al Colectivo Surgentes y la Colación Unidos San Agustín Convive, hasta ahora nucleado en torno al proyecto de construcción de organización para la reducción de violencia, da un salto. Luego de mucho análisis y discusión colectiva toman la decisión de dar continuidad al trabajo organizativo pero desde un nuevo eje y motor: construir una alternativa de autogobierno popular para dar una respuesta local a la situación económica y encarar la crisis desde la fuerza que puede dar lo colectivo.

Se sumaba, además, un nuevo actor también popular, el Plan Socialista de Producción, Distribución y Consumo de Rubros Agrícolas “Pueblo a Pueblo”, que ofrecía su experiencia acumulada durante más de un año generando articulación campo-ciudad en distintas urbes venezolanas para comercializar alimentos de forma directa, sin intervención de las cadenas de intermediación responsables de la especulación y manipulación del precio y el abastecimiento de alimentos.

San Agustín. Maureen Riveros.

Surgen así las jornadas de consumo organizado de alimentos en San Agustín, en las que cerca de 150 familias de la zona acceden cada quince días a una tonelada y media de hortalizas a un costo promedio 70% por debajo del precio en el mercado regular.  Además del impacto positivo que esto tiene en la economía de la gente que participa, lo trascendente de esta iniciativa es el saldo de conciencia, organización y empoderamiento que viene consolidándose en la gente durante los dos años que lleva desarrollándose. Para ello, es clave la metodología y enfoque político-organizativo con el que se viene trabajando.

Toda la dinámica de planificación, logística, organización, administración, rendición de cuentas, relación con los(as) campesinos(as) de Pueblo a Pueblo, evaluación y construcción de decisiones, es asamblearia, horizontal, corresponsable y democrática. La distribución del trabajo concreto en la ejecución de los consumos y el acceso a la variedad y cantidad de rubros alimenticios es, también, rigurosamente equitativa. Un asunto es central: todo el proceso, tanto el que se da en San Agustín como el que se da en la red de productores agrícolas de Pueblo a Pueblo es completamente popular, autogestionado, autónomo, independiente de las lógicas asistenciales, paternalistas y clientelares que puedan estar presentes en la relación entre las instituciones del gobierno y las instancias organizativas del poder popular.

IV.

Hoy la experiencia de San Agustín tiene la raíz fortalecida y es sólida su base. Con un 90% de participantes mujeres en la experiencia y casi cuatro años de dinámica sostenida, los avances siguen dándose y el proceso de práctica y reflexión crítica van definiendo nuevos horizontes.

Ya no se cuenta, desde hace más de un año, con financiamiento alguno del Estado y ello no ha significado ni la paralización del proyecto, ni la disminución de sus metas ni un repliegue de la gente ni una caída en el ritmo de crecimiento. Al contrario, la perspectiva se ha ampliado, nuevas metas han surgido y éstas son encaradas desde la militancia y la entrega convencida de esfuerzo a la construcción de organización y poder popular.

De Surgentes y la Coalición surgió, así, la Cooperativa Unidos San Agustín Convive como instrumento para dar pasos en la construcción de un proceso de empoderamiento y economía popular y solidaria. Un análisis fue clave para la decisión de dar ese paso: hasta ahora todo lo consolidado en términos organizativos había sido en torno únicamente al consumo de alimentos producidos por el trabajo de los campesinos y campesinas de Pueblo a Pueblo. Entonces, ¿por qué no avanzar también hacia procesos socioproductivos? ¿por qué no incursionar y hacer camino en la actividad económica productiva? ¿por qué no retribuir también el trabajo de los campesinos y campesinas de Pueblo a Pueblo no sólo con dinero sino con producción generada en San Agustín?

Arrancó entonces la cooperativa y tiene ya sus logros. Se viene desarrollando una línea de producción textil de ropa interior y se está iniciando otra de procesamiento de alimentos, con la elaboración de pasta de tomate. También está iniciándose una granja urbana en la que se criarán gallinas ponedoras, cabras y se cultivará hortalizas a pequeña escala. Luego de estos años de experiencia, con demostrada constancia y capacidad, el horizonte es prometedor.

El aprendizaje de estos años construyendo una alternativa económica ajena a la lógica del capitalismo y el debate en torno a la guerra económica y a la crisis que ésta generó, así como sobre los desaciertos del gobierno bolivariano para enfrentarla, fueron llevando a Surgentes, a la Coalición Unidos San Agustín Convive y la Cooperativa, a una conclusión: la única forma de afrontar con éxito la situación económica adversa es aportando a la construcción de una economía productiva y soberana, y que esto sea hecho de forma fundamentalmente autónoma, popular y autogestionada, en procesos de construcción de autogobierno, procesos en los que aunque pueda haber apoyo estatal éste no sea determinante para su continuidad y para el verdadero objetivo estratégico. Se trata de construir y profundizar la democracia revolucionaria, participativa y protagónica, el autogobierno popular, la democracia económica sostenida sobre todo por el poder popular organizado. En San Agustín hay una experiencia concreta, un modelo en construcción, una referencia.


Eduardo Viloria Daboín es documentalista. Coordina la revista venezolana Sacudón, forma parte de la Cooperativa Audiovisual La Célula y colabora con Pueblos-Revista de Información y Debate. Además, es responsable nacional de comunicación de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.


 

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