El sueño de muchas y muchos periodistas es informar desde zonas de conflicto. Pero con Palestina casi nadie sueña, ya no… Oriente Medio da otros titulares de, con suerte, consumo máximo en 24 horas en los últimos años. Solo si hay muerte, bombardeos o apuñalamientos habrá, como mucho, 60 segundos de telediario entre la cartelera de cine y la sección de breves de noticias internacionales. La misma lógica puede aplicarse a casi cualquier otro conflicto o situación de vulneración de Derechos Humanos que ocurra a más de 1.000 kilómetros de distancia de nuestro hogar. La distancia inmuniza al ser humano ante la desgracia que cree ajena.
Ser, hoy en día, personas rebeldes, inconformistas, críticas y apostar por procesos de transformación y de emancipación social ha de ser un objetivo compartido entre la ciudadanía, incluido el sector periodístico y el de las ONGD. El panorama global al que nos enfrentamos nos exige trabajar en esa dirección desde distintos ámbitos. Una herramienta fundamental es la comunicación, concebida como aquella que, de manera transversal, pretende dar protagonismo a voces silenciadas, dar cabida a temas considerados tabú durante mucho tiempo y a historias ocultas y que, sobre todo, favorece un enfoque crítico de la realidad con el objetivo de enfrentarse a un modelo como el actual: capitalista-depredador y heteropatriarcal.
Desde que una persona se levanta hasta que se acuesta está expuesta a un sin fin de impactos, mensajes, alarmas, noticias o, para simplificarlo: palabras e imágenes. La radio habla, la tele hace ruido y el periódico responde con más o menos acierto a un trozo de realidad seleccionada. Pero también hablan los carteles publicitarios y las marquesinas de las paradas de autobuses, incluso los mismos autobuses que, al igual que el metro, se renuevan cada periodo a golpe de presupuesto publicitario. Los medios de comunicación informan, muestran, presentan, valoran y analizan, si es que uno está dispuesto a dedicar un tiempo suficiente y anhela descubrir la verdadera realidad que anda detrás.