Luz Méndez explica, seria y esperanzada, las posibilidades de la justicia guatemalteca, pero se le llenan las manos y el rostro de gestos cada vez que ocupan la conversación determinadas palabras: violencia sexual, despojo del territorio, impunidad y desprecio hacia los pueblos indígenas. Investigadora, con gran experiencia en negociaciones de paz y violencia sexual hacia las mujeres en conflictos, Luz preside en la actualidad el Consejo Asesor de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG). Hablamos con ella con motivo de su participación, como parte del jurado, en el Tribunal de Derechos de las Mujeres, celebrado el pasado mes de junio en Bilbao.
De El Salvador a Colombia y de Sudáfrica a Euskal Herria. Son multitud los conflictos cerrados, mal cerrados y abiertos en las últimas décadas. En el dossier central del número 57 de Pueblos (julio de 2013) repasamos algunos de ellos para aprender de los errores, extraer lecciones y construir la paz. El número incluye también un artículo de opinión sobre el proceso de paz en Colombia, escrito por Raúl Zibechi.
La idea de que la atracción y exportación de capital transnacional es la principal fuente de crecimiento económico, progreso y “desarrollo” se ha consolidado, como si de un axioma irrefutable se tratase, en el actual orden neoliberal. Pero atraer y promover la Inversión Extranjera Directa (IED) deja, en multitud de territorios y poblaciones, una marca que poco tiene que ver con los banales (y ciertamente poco responsables) discursos del tipo “marca España”. Una de esas huellas, profunda y, en muchos casos, irremediable, es la derivada de los impactos socioambientales que provocan las grandes corporaciones. La llegada de multinacionales, especialmente a lugares donde abundan los recursos naturales, desmonta la sobre-extendida ecuación que equipara inversión extranjera y desarrollo.