La noche en que Trump ganó las elecciones a la presidencia de los EE UU, muchas palestinas y palestinos de Ramallah, la ciudad de Cisjordania donde se encuentra el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), estaban pegados, como no podía ser de otra manera, a las pantallas de sus televisores, esperando a que el pueblo estadounidense, con sus papeletas electorales, determinara el futuro de su propio país. Un país que aún está por nacer, tras 24 años de los Acuerdos de Oslo, que reconocía el derecho a la autodeterminación de Palestina, y 15 años después de que el Cuarteto de Oriente Medio diseñase la Hoja de Ruta para la paz.
“Pack their bags”. En abril de 2015 las heridas supuraron sal. Algunos sudafricanos acusaban a los inmigrantes de quitarles sus puestos de trabajo y oportunidades laborales. ¿Les suena? En aquella ocasión el componente étnico también se hizo fuerte; el rey zulú Goodwill Zwelithini, probablemente cargado de buena voluntad, hacía un llamamiento para poner fin a los disturbios: que los inmigrantes “hagan sus maletas y se vayan”. “Pack their bags”. Un brote de violencia xenófoba en el que al menos nueve personas murieron y cientos fueron obligados a huir de sus hogares. En lo que va de año han asesinado a catorce somalíes. Y ya en 2008, las cifras de personas que murieron por ataques xenófobos ascendieron a 60.
Mi sangre nutrirá al árbol que llevará los frutos de la libertad. Decidle a mi pueblo que los amo y que deben continuar la lucha. A luta continua! Solomon ‘Kalushi’ Mahlangu
El primer ministro israelí ni siquiera esperó un tiempo de cortesía, el de su estancia en Francia por ejemplo, para lanzar su llamamiento a los judíos franceses. “Veníos a Israel”, clamó Benjamin Netanyah tras los atentados contra el semanario Charlie Hebdo y el supermercado de productos 'kosher' en París.
Los primeros tiranos, los que todavía se preocupaban de que el pueblo estuviera contento, inventaron el pan y circo. Porque entendían que un pueblo cenado y entretenido se va contento a la cama y no se levanta con ganas de hacer la revolución por la mañana. Y llegó la tele. Y, con ella, el fútbol. Ya no hacía falta salir, el circo venía a verte a casa. Y el circo se fue haciendo enorme, hasta que ocupó mucho más de lo que los tiranos esperaban. Encendió pasiones, infló fortunas, endiosó mediocres y secuestró el deporte. Y olvidó a las mujeres.
El coordinador de la organización social palestina Stop the Wall (Paren el Muro) aprovechó su participación en un foro social temático en Porto Alegre para visitar los países del Mercosur y reunirse con representantes de gobiernos y de la sociedad civil. Su mensaje: invitar a sumarse al creciente movimiento mundial de boicot a Israel.