En la llamada “crisis civilizatoria” en la que nos encontramos es más pertinente que nunca no perder de vista la larga pista de aterrizaje que muchos movimientos sociales en el mundo han construido. Debemos aproximarnos a estos como sujetos de emancipación, es decir, “analizando las aportaciones cognitivas, relacionales y materiales que construyen, así como las estrategias y procesos puestos en marcha en la búsqueda de superar las realidades de subordinación y explotación múltiple instaurada por una modernidad de marcado carácter patriarcal, colonial y capitalista”, como explican Zesar Martínez, Beatriz Casado y Pedro Ibarra [1]. Si examinamos con detalle la historia del zapatismo, veremos que se trata de un movimiento que ha sabido combinar las acciones de protesta con procesos de propuesta. El sistema autónomo de educación zapatista es uno de los ejemplos que mejor muestran cómo han cuidado ambas tareas: resistir y re-existir.
Paulo Freire-ren Herri Kulturaren Mugimenduak bultzatutako hezkuntza askatzailearen proposamenean oinarrituta, Hezkuntza Herrikoia (HH) XX. mendeko 60ko hamarkada hasieran Brasilen sortzen den pe- dagogia korrontea da. Ondorengo hamarkadetan, Latinoamerikan zehar milaka maisuk, irakaslek, hezi- tzailek, kultura eragilek, militante sozialek, erakunde zibilek eta sa- rek Freireren ideiak garatu eta aplikatzen dituzte eta, ondorioz, HH hezkuntza mugimendua bilakatzen da. Egun, borroka politiko eta sozialaren adierazpen berrien aurrean, HHk ibiltzeko zenbat falta den galdetzen dio bere buruari.
La Educación Popular (EP) es una corriente pedagógica que surge a comienzos de los sesenta del siglo XX con la propuesta de educación liberadora impulsada por el Movimiento de Cultura Popular liderado por Paulo Freire en Brasil. Se convierte en un movimiento educativo cuando en las décadas siguientes las ideas de Freire son recreadas en la práctica por miles de educadoras y educadores de base, maestros, animadores culturales y militantes sociales, organizaciones civiles y redes a lo largo y ancho de América Latina. Hoy, reconociendo las nuevas expresiones de lucha social y política, la EP se pregunta cuánto falta por avanzar.
La movilización de las comunidades zapatistas el 21 de diciembre y los tres comunicados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el 30 del mismo mes fueron recibidos con alegría y esperanza por muchos movimientos antisistémicos y luchadores anticapitalistas en América Latina. De inmediato los medios de comunicación de estos movimientos reflejaron en sus páginas la importancia de la masiva movilización, que se produce en momentos difíciles para quienes siguen empeñados en resistir el sistema de muerte que nos des-gobierna.