Periodismo. Esa forma de entender la vida susceptible de ser decorada con múltiples complementos adjetivales (crítico, comprometido, de investigación, alternativo…), que a la postre perfilan una herramienta de contrapoder articulada en torno al valor de la información como derecho de la ciudadanía (y deber de los periodistas). Aunque duela. Porque si es Periodismo, cuanto menos, escuece: “periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques; todo lo demás son relaciones públicas”, reza una sentencia anónima con frecuencia atribuida al escritor George Orwell.
La revista Pueblos ha sido un espacio de comunicación crítica que a lo largo de estos años nos ha permitido conocer debates y re exionar sobre ellos, conectarnos con otros agentes cuyas luchas y procesos se cruzaban con las de CEAR-Euskadi, con la defensa de los derechos huma- nos de las personas migrantes, refugiadas y apátridas. Nos ha ayudado además a enlazarnos con personas y colectivos que trabajan por erradicar las causas de los desplazamientos forzados de personas, comunidades y pueblos.
Una de las causas fundamentales de la hegemonía que la derecha oligárquica salvadoreña mantiene, a pesar de haber perdido el control del Ejecutivo en 2009, es la vigencia de un modelo de medios antidemocrático funcional a los intereses de las élites empresariales y políticas, que imponen su dominio ideológico-cultural. A pesar de los avances de los últimos años, la falta de un esquema de medios democrático construido en clave contra-hegemónica es uno de los principales obstáculos para la consolidación de un proyecto de cambios estructurales, aun cuando gobierna un partido de izquierda.
Sin darnos cuenta muchas veces, vivimos sometidas a una serie de ideas, conceptos, normas e imágenes que nos manipulan, confundiéndonos con verdades autorizadas y modelos impuestos. Asumir que la enajenación es una carga de la cual es preciso desembarazarnos es un paso que posibilita liberarnos de ella. En este artículo hablamos de una propuesta en construcción que busca contribuir a la emancipación transformando las relaciones sociales, tomando como punto de partida que en la cultura dominante padecemos una grave enajenación, es decir, estamos fuera de nosotras mismas.
La revista Pueblos se despide. Después de reflexionar mucho acerca de este proyecto de comunicación crítica, sus posibilidades, su incidencia y pertinencia en el contexto actual, hemos decidido parar, no sabemos aún si de manera temporal o permanente.
Ser, hoy en día, personas rebeldes, inconformistas, críticas y apostar por procesos de transformación y de emancipación social ha de ser un objetivo compartido entre la ciudadanía, incluido el sector periodístico y el de las ONGD. El panorama global al que nos enfrentamos nos exige trabajar en esa dirección desde distintos ámbitos. Una herramienta fundamental es la comunicación, concebida como aquella que, de manera transversal, pretende dar protagonismo a voces silenciadas, dar cabida a temas considerados tabú durante mucho tiempo y a historias ocultas y que, sobre todo, favorece un enfoque crítico de la realidad con el objetivo de enfrentarse a un modelo como el actual: capitalista-depredador y heteropatriarcal.