Estamos pasando de más de 500 años de resistencia a una etapa de construcción (nueva comunicación, nuevas democracias), donde se deben dar pasos en la práctica y, a la vez, ir diseñando nuevas teorías que tengan que ver con nuestras realidades, idiosincrasias y futuro, rompiendo los añejos paradigmas liberales. En América Latina estamos reinventando la democracia. Transitamos una etapa inédita que recupera y actualiza las mejores tradiciones emancipatorias y de resistencia popular.
El periodismo objetivo no existe. Es un mito. Todo periodista tiene una opinión personal sobre la realidad acerca de la que reporta en forma de noticia, crónica, entrevista o reportaje. Esa postura personal se acaba reflejando irremediablemente en las estructuras de sus piezas, en el orden con el que presenta sus informaciones, en sus titulares y en aquello que decide descartar. Por tanto, cualquier lector, oyente o espectador debería desconfiar de quien declare defender el “periodismo objetivo”, porque o bien desconoce la profesión o bien pretende manipular a la gente a través de esa pretendida “objetividad”.
Kazetaritza objektiboa ez da existitzen. Mito bat da. Kazetari orok iritzi pertsonala du berria, kronika, elkarrizketa zein erreportaje moduan aurkezten duen errealitateari buruz. Ikuspegi pertsonal hori, hala beharrez bere piezen egituran, informazioa aurkezteko ordenan, titularretan eta alde batera uztea erabakitzen duen horretan izaten du isla. Beraz, edozein irakurlek, entzulek edo ikuslek mesfidantzaz jokatu beharko luke “kazetaritza objektiboa” defendatzen duenaren aurrean, edo pertsona horrek ez du lanbidea ondo ezagutzen edota jendea manipulatzen saiatzen ari da “objektibotasun” faltsu horren bitartez.
Entrevista - Pueblos 46 - Segundo trimestre de 2011
El modelo clásico de la comunicación, en el que el emisor manda un mensaje por un canal a un receptor, ha preponderado en la manera en que las organizaciones (sobre todo las grandes) vienen haciendo comunicación. Sin embargo, ¿ha servido este marco de referencia, profundamente mercantil en la mayoría de los casos, para fomentar el compromiso social con el desarrollo? Lejos de sumarnos a las causas de los países del Sur, parece que ha marcado más la brecha entre la imagen del Norte (como polo hegemónico) sobre el Sur (receptor pasivo de la ayuda) y, de paso, ha ayudado a mantener el statu quo de las relaciones internacionales.
Si la vida es del color del cristal con que se mira, ¿de qué color es El País? ¿Y Público, Intereconomía, la COPE? ¿Qué gafas nos ponemos día tras día para enterarnos de lo que pasa en Palestina, en Honduras, en Brasil o en un país del que no habíamos oído nunca hablar? Son preguntas muy básicas para comenzar a pensar en comunicación, libertad de prensa y derechos humanos. Quizás por ser tan básicas nos olvidamos de ellas en numerosas ocasiones y quizás por eso también volvemos a recuperarlas cuando la realidad nos da una buena sacudida.
La organización X presenta una exposición sobre la pobreza en el sudeste asiático el martes en la ciudad Y. La frase es correcta gramaticalmente, sencilla (sujeto, verbo, predicado), clara (alguien presenta algo un día en un lugar) y concisa. Entonces, ¿por qué ponerla de ejemplo para iniciar un artículo sobre cuestiones que no funcionan del todo bien en la comunicación externa de las Organizaciones no Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD)?