Con frecuencia escuchamos referencias al desarrollo como elemento capaz de frenar y detener las migraciones contemporáneas. Sin embargo, los procesos de desarrollo son mucho más complejos de como habitualmente se nos presentan y sus relaciones con las migraciones todavía poco conocidas.
Desde finales de los 80, se ha extendido entre las organizaciones humanitarias y de desarrollo el llamado “enfoque de vulnerabilidad y capacidad” debido a que permite aprehender la relación estructural que existe entre las emergencias y el desarrollo, y es una potente herramienta para diseñar intervenciones bien orientadas.
Sin negar la validez que puedan tener los microcréditos, es posible cuestionar su utilización ideológica indiscriminada para desvirtuar algunos de los grandes dilemas de las políticas de cooperación internacional, para avalar la expansión una globalización sin normas y para facilitar la extensión de algunos de los pilares básicos del neoliberalismo.
MONUC es una operación gigantesca que presenta a la vez la construcción e imposición de la paz, y cuya actuación se inscribe bajo el mando integrado. Pero la Misión carece de la flexibilidad y de los medios para desempeñar un mandato complejo.