Periodismo. Esa forma de entender la vida susceptible de ser decorada con múltiples complementos adjetivales (crítico, comprometido, de investigación, alternativo…), que a la postre perfilan una herramienta de contrapoder articulada en torno al valor de la información como derecho de la ciudadanía (y deber de los periodistas). Aunque duela. Porque si es Periodismo, cuanto menos, escuece: “periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques; todo lo demás son relaciones públicas”, reza una sentencia anónima con frecuencia atribuida al escritor George Orwell.
En la ciudad de Leiden, el historiador de la cultura Johan Huizinga publicó en 1923 lo que en principio iba a conformar el marco contextual que diese sentido a las pinturas de los hermanos van Eyck. El otoño de la Edad Media comienza su estudio desde las bases de la cotidianeidad: el tono de la vida. Se trataba de hallar los patrones de comportamiento, las improntas de mentalidad que subyacían en los Países Bajos y Francia durante la Baja Edad Media.
A finales de agosto aparecía corriendo por las calles de Lagos, la capital de Nigeria. Es tan accesible que no parece uno de ellos. Sí, uno de esos de puro tatuado en el labio inferior y que caminan detrás de sus barrigas felices, con sus tranquilos andares de hombres octogenarios. Él, no.
La afirmación de que África sería el “continente móvil”[1] es aún más fuerte de lo que se pensaba. Algunas previsiones sostienen que el uso de Internet en los teléfonos móviles se incrementará 20 veces en los próximos cinco años, algo que supone el doble de la tasa de crecimiento en el resto del mundo. No hay duda de que la gran mayoría de las y los africanos utilizan los móviles para las actividades en línea que otros realizan normalmente en los ordenadores portátiles o de escritorio. ¿Las principales razones? Dos: la económica y la energética, ya que el acceso a la electricidad es una constante en grandes regiones del continente más empobrecido del mundo.
La innovación y el ingenio en la conectividad móvil están liderados por África, donde en muchas zonas no existe una red previa de telefonía fija y los celulares se hacen imprescindibles. La tecnología móvil es un factor de riqueza y desarrollo, de creatividad a la hora de solucionar problemas cotidianos y, por tanto, de innovación social. El móvil no sólo es una herramienta de comunicación sino que garantiza el acceso a recursos para la educación, a operaciones bancarias o a contenidos de la radio y la televisión.
ELLA nos explica que ocurre con tus datos en internet, quiénes usan tus datos y para qué, por qué hay tantos servicios gratuitos para ti. ELLA nos descubre cómo nos exponemos sin darnos cuenta y nos da algunas soluciones sencillas y básicas para comenzar a protegernos.