Pocas reivindicaciones han encontrado tan férreas resistencias como las relativas a los derechos sexuales y reproductivos. A diferencia de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, que han sido recogidos y reconocidos en dos convenciones de Naciones Unidas, los derechos sexuales[1] no han sido objeto de ningún tratado específico, y su reconocimiento por parte de la comunidad internacional ha sido fruto de intensas pugnas lideradas esencialmente por expresiones laicas y radicales del movimiento feminista contra el orden patriarcal transnacional y contra las jerarquías religiosas, firmemente opuestas al avance de las libertades sexuales de las mujeres.
En vista de que los preparativos para intervenir colectivamente en Malí se estaban dilatando y que con el paso del tiempo aumentaban las reservas de los EE.UU. a uno y otro lado de Argelia, Francia decidió terminar con las esperas. El hecho concreto significa anteponer la guerra a la búsqueda de una solución política y cambiar al mismo tiempo las modalidades operativas. Parecía darse por descontado que Francia y los EE.UU. se limitarían a tareas de entrenamiento, apoyo logístico y comunicaciones en una operación llevada a cabo por lo demás con soldados africanos junto al desdibujado ejército maliense, o en su lugar.
Con este número especial de Pueblos hemos querido acercarnos a la región de Oriente Próximo desde distintas perspectivas, que hemos estructurado en las siguientes secciones: "Geopolítica: Del discurso a la praxis", "Sociedad: Diagnóstico interno", "Refugiados: Desde el exilio", "Resistencias: Filosofía y estrategias" y "Cultura".