Hoy, 19 de Julio, debería conmemorar el 39 Aniversario de la Revolución Sandinista, pero me siento triste y cabreado. Echo la vista atrás y pienso en las miles de personas que fuimos a Nicaragua a luchar, codo con codo, con su hermoso pueblo para ayudar a transformar ese país después de la barbarie somocista. Nos unía la alegría en la Campaña de Alfabetización, los sueños en la Reforma Agraria, cantábamos las canciones de los hermanos Mejía Godoy y la Misa Campesina y recitábamos las poesías de Ernesto Cardenal. Nos sentíamos parte del Cambio y no nos amedrentaba ni el esfuerzo, ni la “contra” ni los “gringos”. Y hoy, cuando veo las flagrantes violaciones a los Derechos Humanos, el llanto de los familiares de las más de 300 personas muertas y las atrocidades que están pasando, me cuesta creerlo.
Estamos a mitad del período de gobierno de las corporaciones municipales que llegaron después de las elecciones del 24 de mayo de 2015. En estas elecciones se desbordaron las ilusiones y esperanzas de mucha gente, que lograron desbancar al Partido Popular y a fuerzas similares de derecha de algunos de los ayuntamientos del Estado español donde vive la mayor parte de la población. Así, Barcelona, Madrid, Valencia, A Coruña o Zaragoza pasaron a ser gobernadas por candidaturas populares, los llamados “gobiernos del cambio”.
Ángel Cappa es oriundo de Argentina y español de adopción. Nació en Bahía Blanca y sufrió la dictadura militar. Descubrió el fútbol de niño, se lo encontró y le dio ilusión y la posibilidad de viajar y vivir de él. Fue entrenador del Real Madrid y del River Plate, entre otros. Es un hombre que ha estudiado varias carreras, ha escrito libros relacionados con el fútbol y es militante de la izquierda desde muy joven. Desde su situación de jubilado aboga por la unidad de la izquierda para cambiar el país, pero no a cualquier precio. En una tarde soleada lo entrevistamos en el barrio madrileño de Chamartín, y como buen conversador no eludió ningún tema sobre el que le preguntamos.
Todas las personas que nos consideramos de izquierdas podemos compartir que la naturaleza es un patrimonio universal indispensable para la vida y que el capitalismo ha convertido los bienes comunes (recursos al servicio de la comunidad como el agua, el aire o los bosques) en mercancías. Esto implica tratar a la naturaleza como un insumo más, priorizar la propiedad privada sobre otras formas de propiedad y desconocer los derechos consuetudinarios de los pueblos que habitan sobre ese patrimonio. Hay dos lógicas que se tensionan y que discurren superpuestas: la lógica de la vida y la lógica de un determinado modelo de “desarrollo”.
Llegará un momento en que los años de ETA tendrán que narrarlos personas que no hayan vivido, ni en la misma ciudad ni a mil kilómetros, ningún atentado. Que no lo hayan vivido desde ningún lado. Cuando dentro de un par de generaciones todo lo sucedido estos años termine por simple ley de vida, acabe como acabe, ¿cómo, con qué sentimientos, se contará? ¿Seguirán algunas personas afirmando “el conflicto” mientras otras lo niegan? ¿Qué palabra emplearán quienes nieguen la existencia de un conflicto? ¿Se alabará un proceso de verdad, justicia y reparación? ¿Se podrá hablar de asesinatos sin rodeos ni medias palabras? ¿Derechos humanos, ETA, tercer espacio, Euskadi, Guardia Civil, asesinatos, GAL, cárcel, Euskal Herria, España, independencia, dispersión, askatasuna, conflicto político, País Vasco, miedo, terrorismo, torturas, proceso, participación, justicia, bakea, paz?
Con más de treinta años dedicados al trabajo y estudio de las energías renovables, Miguel Calahorrano es el embajador de Ecuador en el Estado Español desde enero de 2014. Ingeniero por la Escuela Politécnica de Quito, máster en Energías Renovables (Reino Unido) y doctor en Economía Industrial (Francia), conoce de memoria tanto las centrales como los sistemas de energía de su país gracias a su amplia trayectoria como funcionario en INECEL (Empresa Pública Nacional de Electricidad de Ecuador), trayectoria que le llevó a ser ministro de Electricidad y Energía y embajador de Ecuador en Holanda con el Gobierno de Rafael Correa. Sin embargo, él prefiere definirse como “un luchador popular cualquiera, de esos miles o millones que hay en el mundo”. Esta entrevista nos ha dado la oportunidad de reflexionar con él sobre la situación actual de Ecuador y los importantes problemas sociales y medioambientales a los que se enfrenta el país.