Las intrigas propias de la guerra fría vuelven a emerger con fuerza en uno de sus escenarios preferidos: el mar Báltico. Lugar extremadamente sensible por seguir siendo un estratégico corredor aéreo y marítimo, la región es hoy, a la postre de lo sucedido en Crimea y Donbass, un renovado punto de fricción entre el gigante ruso y una OTAN que hace de la pequeña Estonia su punta de lanza.
El reciente 70 aniversario de la liberación de Auschwitz fue un recordatorio del gran crimen del fascismo, cuya iconografía nazi está incrustada en nuestra conciencia. El fascismo se conserva como historia, como el parpadeo en imágenes de camisas negras desfilando a paso de ganso, su criminalidad terrible y clara. Sin embargo, en las mismas sociedades liberales, cuyas élites toman decisiones bélicas, nos instan a no olvidar nunca, el peligro acelerado de una especie moderna del fascismo; esto es, su fascismo.
La Unión Europea amplía fronteras y gana Estados a la vez que se incrementan las tensiones internas, avanza la extrema derecha elección tras elección y crecen las especulaciones sobre la ruptura de la eurozona. ¿Cómo es posible que se den todos estos fenómenos a la vez? El libro 'El último europeo', publicado por La Oveja Roja, intenta diseccionar la esencia de la UE, su comportamiento y jerarquía de intereses, abordando temas diversos pero complementarios: geopolítica, energía, armamento, migraciones y extrema derecha. En estas páginas preguntamos a Àngel Ferrero, Corina Tulbure y Roger Suso, coautores de la obra junto a József Böröcz, por algunas de estas cuestiones clave para entender dónde nos encontramos.
Las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur son uno de los últimos enclaves colonialistas del mundo, que el Reino Unido se niega a devolver argumentando razones de autodeterminación de un pueblo implantado. Detrás de esas afirmaciones están los intereses por los recursos naturales de ese territorio, de sus mares y el posicionamiento estratégico hacia la Antártida. Para garantizar esa ocupación la OTAN tiene allí una gran base militar. Argentina no está sola en su reclamo, ya que cuenta con el respaldo regional, que ha hecho propia su causa.
Es un placer anunciar que, tras muchas horas de hemeroteca online, nunca había visto una intervención militar tan exitosa como la de Francia en Malí. Basándome en las fuentes consultadas, esta intervención militar no ha causado ni una sola víctima civil o inocente, y sin embargo ha “neutralizado” a muchos cientos de terroristas. En este análisis quiero centrar mi atención en la única víctima de la intervención que he podido corroborar: LA VERDAD.
Los noruegos tienen la tendencia a considerar a Noruega como un país pequeño pero influyente, que suele fijar patrones internacionales para un comportamiento ético y que busca abiertamente el bien para todo el mundo. Además, Noruega es uno de los países que más fondos destina a la ayuda internacional para el desarrollo, ya sea mediante la promoción de la cooperación o a través de su participación, junto con otros países escandinavos, en los procesos de paz de las Naciones Unidas y las políticas medioambientales sostenibles. Sin embargo, nos preguntamos hasta qué punto esta imagen tan benigna es real y cuestionamos cómo es de ética su política internacional y de desarrollo en la práctica, comparada con lo que declara y con lo que se hace en otros países.