“Bienvenidos todos los conflictos, menos aquellos que exterminan físicamente a sus adversarios”. Con estas palabras iniciaba sus clases el profesor colombiano Alfredo Correa de Andréis, asesinado a manos de paramilitares el 17 de septiembre de 2004, en Barranquilla. Su hermana Madga ha participado en La Habana en las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC, como víctima del paramilitarismo. Magda está presente, interviene mientras entrevistamos a Julián F. Martínez, el autor del libro “ChuzaDASs, ocho años de espionaje y barbarie”, una investigación sobre la persecución de la disidencia orquestada por el Gobierno de Álvaro Uribe.
Andrea Torres Bautista, abogada y coordinadora del área jurídica de la Fundación Nydia Érika Bautista de Colombia asegura que las víctimas de desapariciones forzadas en su país han sido olvidadas en las negociaciones de paz en La Habana y que la situación de violencia, amenazas y persecuciones sigue siendo alarmante.
Desde que Honduras, en mayo de 2009, vivió el golpe de Estado y la destitución de Manuel Zelaya, hablar sobre Honduras obliga a hablar de injusticia y violencia. Conocer al pueblo de Honduras más allá de estas dos cuestiones significa adentrarse en una madeja de hilos que, entretejidos entre sí, constituyen una realidad a veces apasionante, a veces desesperante. En Bilbao nos encontramos con Denia Mejia, una activista social hondureña que trabaja desde hace varios años para el Instituto Ecuménico de Servicios a la Comunidad (INESCO), una organización de servicios comunitarios cuyo trabajo se basa en defender la vida.
El estado colombiano y las transnacionales tienen discurso propio con el que afrontar en los medios de comunicación los diálogos de la Habana y los escenarios de violencia que subyacen a los conversatorios. Blanca Lucía Valencia Molina, defensora de los derechos humanos, miembro de la asociación Paz con Dignidad y de la Asociación de Víctimas y Sobrevivientes del Nordeste de Antioquía, analiza los fines y contenidos de las campañas publicitarias en la siguiente entrevista.
¿Carece el Estado colombiano de capacidad para descubrir a los autores de las numerosas y constantes amenazas producidas por los grupos neoparamilitares? ¿O carece de la voluntad necesaria para lograrlo?
Jorge Molano, abogado colombiano defensor de los derechos humanos, trabaja en la actualidad en casos como el de los desaparecidos del Palacio de Justicia y el de las llamadas ‘chuzadas’, ambos clave para demostrar las vinculaciones entre el gobierno de Uribe y el paramilitarismo. Desde el pasado año vive bajo protección del mismo Estado al que denuncia, aunque afirma que no ha recibido explicaciones y se muestra escéptico ante las medidas de seguridad. Hablamos con él aprovechando su viaje a Madrid para participar en la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos celebrada en esta ciudad.