Hoy en día, la sociedad neoliberal en la que estamos inmersas solamente entiende la economía y la rentabilidad basada en unos valores que poco tienen de éticos y sociales. Así, la inmensa mayoría de las iniciativas económicas y financieras que se ponen en marcha, conceden al beneficio económico un valor y un estatus muy superior a cualquier otra consideración social, cultural y humana, ayudando así a mantener una economía y, por tanto, una sociedad, carente de elementos ideológicos o éticos.
Hace ya varios años que en REAS comenzamos a soñar con ir construyendo pasito a pasito una de las principales propuestas de transformación económica que emanan de las prácticas de la economía solidaria a la que denominamos Mercado Social, una herramienta para interconectar las diferentes iniciativas económicas que impulsamos.
La Economía Social y Solidaria (ESS) es una economía de personas. Y se hace de, desde, por y para las personas. Esta afirmación que a priori puede parecernos un epíteto, tiene sin embargo hoy más sentido que nunca en este sistema hiperfinanciarizado, donde todo son índices y dividendos que no “olemos”, donde las páginas salmón son códigos cifrados de difícil comprensión y las cuestiones económicas asuntos de expertos, por más que sus decisiones nos afecten en lo más profundo de nuestras vidas. Así, lejos de despojarse de apellido, para hablar de “economía” sencillamente, reapropiándose de un concepto que, como tantos otros, nos ha sido expropiado, nos acompañamos de uno doble, haciendo del dueto “social-solidario” un tándem necesario para dotarnos de los matices que nos definen.
Estamos escribiendo a varias manos. Algunas de nosotras nos hemos habituado a esto: sumar palabras, ofrecer giros, marcar incisos; en documentos comunes, en procesos de trabajo. Y este uno lo hace desde un estudio destartalado escuchando a los Bonobo y aquella otra tomando un desayuno lento y anotando desde el móvil, o en alguno de esos ratos de tren y estación. Las autorías se diluyen. El entusiasmo se palpa algunas veces, las mejores. Te encuentras en tu terreno social-solidario de tantas guerras, con una peña que comparte las mismas raíces, en aventuras en las que se parte del reconocimiento entre iguales, el respeto, la cooperación y el aprendizaje.