El sistema de beneficiar con el dinero público los intereses privados, creo que se llama en lenguaje político “liberal”, se lleva aplicando a África muchos años. Prácticamente desde la independencia, como denuncia Michael Sata, presidente de Zambia y otros muchos de sus líderes.
En general, cuando el gobierno francés se ocupa de los malienses es para expulsarlos, ¿por qué, de repente, se transforma en defensor del pueblo de Malí? Para intentar responder a esta pregunta, es inevitable señalar las responsabilidades de Francia en la crisis de Mali.
Los sombríos presagios acerca de la cumbre de la Unión por el Mediterráneo (UpM) del 7 de junio en Barcelona se hicieron realidad. Los gobiernos de los países copresidentes de la UpM, junto con el gobierno del país anfitrión, pospusieron la cumbre para otoño ante la imposibilidad de presentar unos mínimos resultados sobre los principales temas en discusión: el conflicto entre Israel y Palestina en primer lugar, pero también la incapacidad creciente de la Unión Europea para materializar las expectativas de ayuda económica y financiera a los países de las riberas norteafricana y oriental del Mediterráneo.