Daniel Ahmed es licenciado en periodismo, educador social y activista en el ámbito de la islamofobia y la diversidad sexual y de género en el islam. Actualmente, se encuentra realizando una investigación doctoral sobre activismo queer musulmán en la Europa Contemporánea en la UAM (Universidad Autónoma de Madrid). Asimismo, forma parte de la red Nasij. Lo conocimos en la XI Jornadas de Estrategias Positivas de Desarrollo “Resistencias al Modelo Dominante desde la Diversidad Sexual y de Género” organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación.
Los pasados 28 y 29 de marzo Nigeria celebró elecciones generales. Las quintas desde que terminase la dictadura militar, en 1999. Como en España, nadie derrocó al dictador, Abacha se murió él solo, y ya los nigerianos de la élite (política, militar y económica, como en España) se organizaron para seguir gobernando en las nuevas circunstancias. Se formó el People’s Democratic Party, PDP, partido que había ganado siempre hasta ahora. Los capos de este partido -varones, como se llaman en España; o dones, como en Italia- no son los únicos que tienen poder y control sobre la cosa pública de Nigeria, hay otros varones que se hacen llamar “opositores”, que dicen liderar una intangible disputa ideológica con los del gobierno, pero que en realidad gozan de buenas relaciones con ellos y de importantes nichos de poder. Buhari es uno de estos segundos.
Nigeria, la primera economía del continente, celebra el 14 de febrero las elecciones presidenciales en un clima de terror por Boko Haram y el desconcierto internacional. En juego, el control del país más poblado en el continente africano, de sus recursos y del destino de más de 173 millones de personas.
Mayra Pineda Pérez coordina el área de lucha contra la violencia contra las mujeres del centro Xochilt Acalt, una organización nicaragüense que desde hace veintiún años trabaja por el empoderamiento y los derechos humanos de las mujeres del municipio de Malpaisillo. Esta organización ha sido históricamente apoyada por varias organizaciones de la cooperación y del movimiento internacionalista vasco.
El sistema en el que vivimos se encuentra en decadencia, una decadencia configurada por una serie de crisis que envuelven e impregnan todas las actividades del ser humano y que emanan, todas ellas, del capitalismo por el cual transitamos la mayoría de los habitantes del planeta.
Nawal el Saadawi es una de las más conocidas feministas y disidentes políticas del mundo árabe. Médica de profesión, alcanzó puestos de relevancia en la sanidad de Egipto, su adorado país, del que tuvo que salir para exiliarse tras estar en la cárcel de mujeres de Kanater, al norte de El Cairo, y tras ser visitada en varias ocasiones por los “visitantes del alba”. Toda su vida la cuenta ella misma en el libro Prueba de fuego (Ediciones del Bronce, 2002), en el que da las claves de sus elecciones, sus luchas, sus amores y sus odios… y donde muestra con sencillez y calidez el porqué de su fortaleza ante tanta derrota. Ha sido perseguida, vigilada, puesta en las listas negras (llamadas “listas de muerte”) de su país y, aun así, mantiene intacta, o acaso fortalecida, su claridad y su firmeza.