Si algo necesitamos en la actualidad son alternativas que enfrenten al modelo vigente de sociedad global, así como a sus principales protagonistas, las grandes corporaciones. Alternativas no únicamente retóricas, sino concretas, viables, sólidas, basadas en la experiencia, con capacidad para disputar espacios al statu quo, aquí y ahora, con una mirada que vincule presente y futuro. De esta manera, si el capital ahonda su ofensiva contra la vida poniendo en riesgo su sostenibilidad, estamos obligadas a imaginar, prefigurar, ensayar y poner en práctica propuestas que nos permitan transitar hacia formas de vida más vivibles.
El análisis feminista de la etapa de la transición del feudalismo al capitalismo y del trabajo reproductivo no asalariado como sostén del sistema capitalista han convertido a Silvia Federici, escritora, activista y profesora de la Universidad de Hofstra de Nueva York, en un referente para comprender la interconexión entre la crisis sistémica del capital y el incremento de las diferentes formas de violencias hacia las mujeres. Su paso por Ecuador para participar en diferentes encuentros con la academia y movimientos feministas durante el pasado mes de mayo, permitió una conversación en la que de manera crítica analiza la actualización directa e indirecta de la caza de brujas y las consecuencias de las políticas extractivistas sobre las vidas y los cuerpos de las mujeres en América Latina.
El giro que plantea la política del gabinete Santos, que tanta legitimidad internacional le está reportando gracias al desarrollo de las Leyes de Víctimas y de Restitución de Tierras, responde a la intención de multiplicar la Inversión Extranjera Directa en negocios “legales y legítimos” asociados a la industria minera extractiva, la industria forestal y la agroindustrial.