En Grecia, las frecuencias de radio y televisión son consideradas de propiedad pública y, según la Constitución, el responsable de regular este mercado es el Consejo Nacional para la Radio y la Televisión (CNRTV), una autoridad independiente. Ningún canal nacional de televisión en Grecia tiene una licencia legal permanente, todas son temporales, por 20 años, en una situación de negociación constante entre el gobierno y los medios (las empresas).
La regulación de la propiedad tiene, a priori, un objetivo principal: prevenir que un medio de comunicación y, sobre todo su propietario, gane una posición dominante en el mercado. Sin embargo, la definición de posición dominante varía de país a país. En Grecia, el umbral es del 35 por ciento, uno de los más altos en Europa, y esto subraya la relación cercana entre medios y partidos políticos. En Grecia hay diez canales de televisión nacionales operando, 110 estaciones locales, alrededor de 1.000 emisoras de radio, más de 30 periódicos de tirada nacional, diarios y dominicales, y numerosos periódicos locales.
A excepción de un periódico relativamente nuevo, Efimerida, ninguna de los cinco o seis cabeceras más influyentes y medios electrónicos es independiente de otros. Además, algunos de los promotores de los medios principales son bancos internacionales, empresas en el exterior, armadores y empresas de construcción, etc., un hecho que subraya el grado de interconexión entre medios y determinados intereses económicos y políticos.
En la izquierda, Syriza tiene su propio periódico y una emisora de radio, al igual que el Partido Comunista, que hasta hace poco tenía también una televisión. La diferencia con los casos anteriores no es únicamente que sus audiencias sean menores, sino que su vinculación directa con el partido es abierta y defendida, lo que no ocurre en los otros medios.
Un caso aparte es el de Efimerida, que nació de la iniciativa de los periodistas y los trabajadores de uno de los periódicos históricos que se cerraron a principios de 2012. Todas las personas son accionistas en igualdad de condiciones. Acordaron no recibir sueldo los primeros cuatro meses y, después, cobrar todos y todas lo mismo.
También hay numerosos sitios web de noticias, aunque la mayor parte de ellos están estrechamente vinculados a los grandes medios. Entre las más populares que no forman parte de otros medios se encuentran www.protagon.gr y tvxs.gr.
Es necesario destacar el papel de Indymedia, a menudo denunciado por los medios de comunicación comerciales, el gobierno y la policía por alentar a la protesta, “la insurrección y la violencia”. Es el site del movimiento antiautoritario y anarquista político, y también sirve como una red social y de solidaridad.
Condiciones de trabajo
Antes de 2009, ser periodista en Grecia eran tener un trabajo “perfecto”: salarios altos, un sindicato fuerte, uno de los mejores seguros de salud, pensiones satisfactorias… El nivel de desempleo era bajo en el sector. Todo esto se debía, en parte, a la fuerza del Sindicato de Periodistas (ESIEA) pero, sobre todo, al flujo continuo de créditos bancarios, a la publicidad estatal subvencionada y a que las compañías propietarias de medios tenían, además, contratos lucrativos con el Estado para trabajos públicos (como los Juegos Olímpicos, por ejemplo).
Sin embargo, esta situación tenía sus inconvenientes, que se han incrementado con la crisis. Una de ellas es la conexión con el poder político, que minaba la independencia de la prensa: una persona podía, al mismo tiempo, trabajar para un periódico o un canal de televisión y ser responsable de la Agencia de Prensa de un miembro del Parlamento, un ministerio o un partido político.
Existían ya, además, dos clases de periodistas: por un lado, las y los famosos, con un estilo de vida lujoso, cercanos a partidos políticos y/o intereses económicos y que recibían enormes salarios y privilegios; por otro, las y los becarios, que antes podrían estar en esta situación tres meses pero que ahora, habitualmente, trabajan sin cobrar ni tener seguro médico dos años.
Por otro lado, hay que resaltar que no se ha firmado un nuevo convenio colectivo desde 2009. La mayoría de periodistas reciben menos salario ahora del que deberían, especialmente los jóvenes que no son contratados directamente, sino como freelances. El sueldo común para un periodista con experiencia de cinco o seis años que trabaja en prensa diaria escrita es de entre 700 y 800 euros netos al mes, mientras que el convenio colectivo marca unos 1.000 euros. La mayor parte de los medios han propuesto además a sus empleados y empleadas firmar acuerdos personales con reducciones del 10 al 30 por ciento. Otros han propuesto salidas voluntarias.
En los últimos años han cerrado dos de los periódicos históricos griegos, otro diario ha pasado a semanal y otros tres más pequeños, así como un canal de televisión nacional, han cerrado, dejando a cientos de personas en el paro. Todos los medios han reducido sus plantillas. Hasta finales de 2012 habían perdido su empleo por la crisis más de mil periodistas.
Mención aparte merecen los portales de noticias, puesto que el trabajo de publicar a través de internet no es considerado periodismo. Las personas que trabajan aquí son freelance y su sueldo es de dos euros o dos euros y medio por hora.
Todas estas cuestiones han llevado a un incremento de las huelgas, incremento que es un buen indicador de las condiciones de trabajo en los medios de comunicación griegos.
Concentración y diversidad
Según diversos baremos, la concentración de medios de comunicación es bastante alta, especialmente en lo que a los periódicos se refiere. La concentración y la competencia se sitúan en los lados opuestos del mismo continuum: una concentración más alta quiere decir menos competencia, y viceversa.
La Convención Europea de los Derechos Humanos (artículo 10) protege la libertad de expresión, que comprende “la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras”; mientras que la Constitución griega (parte 2, artículo 15) insta a la transmisión objetiva e imparcial de información y noticias. Ambos documentos hablan de la diversidad como una condición necesaria para el buen funcionamiento de los medios, pero no hay ningún modo objetivo de definir la diversidad y medir su vigor en el mercado de ideas (aunque sea evidente que la diversidad aumente con un mayor número de fuentes).
La medida de la diversidad nos lleva directamente a hablar del contenido de los medios de comunicación en Grecia y, sobre todo, de los contenidos relacionados con la crisis. Para ello hay que tener en cuenta la situación política griega en este momento y el mercado griego político de ideas, que actualmente está polarizado.
La principal controversia política está entre quienes apoyan las medidas de austeridad impuestas por la troika (los acreedores de Grecia) y quienes están en contra. Las primeras medidas fueron impuestas en mayo de 2010 por el primer Memorándum de Entendimiento, con dos paquetes adicionales de reducciones presupuestarias y reformas del mercado de trabajo. En el discurso griego público, las medidas de austeridad se mencionan como mnimonio (el memorándum). Así, los partidos políticos pueden ser mnimoniaka (a favor del memorándum) o anti-mnimoniaka.
Para medir la diversidad de los medios en cuanto a cómo abordan el mnimonio hay que tener varios hechos en cuenta. En primer lugar, los resultados electorales: en junio de 2012, los partidos a favor del memorándum recibieron el 49,8 por ciento de los votos, frente al 50,2 por ciento que obtuvieron los que están en contra. Según uno de los últimos sondeos de intención de voto, los partidos a favor del memorándum recibirían el 35,2 por ciento y los contrarios el 64,8.
La televisión griega debería reflejar estas posturas en su cobertura de los temas relacionados con el mnimonio. Pero no es así: la asignación de tiempo para los partidos pro-memorándum es del 56 por ciento en Star y el 74 en Mega. En cuanto a las apariciones en tertulias y mesas redondas, existe también una tendencia al alza de los partidos pro-memorándum. En general, de hecho, podemos hablar de un claro sesgo hacia las y los representantes de puntos de vista de los partidos y sectores pro-memorándum. La televisión falla en el reflejo de diversidad de opiniones, incluso no refleja proporcionalmente la diversidad registrada en las elecciones, algo que es su obligación legal.
¿Y qué pasa con las otras voces, las que no provienen de los partidos políticos? En una de cada cuatro noticias políticas en 2010 y en una de cada tres en 2011 se contaba con la opinión de una persona que defendía los derechos de trabajadores y trabajadoras; a la vez que caía significativamente el número de apariciones de organizaciones empresariales. Quizá esto tenga que ver con la prominencia de la troika, que se elevó al 53,2 por ciento en 2011. Los acreedores de Grecia en 2011 fueron la voz más representada en los medios, más que cualquier partido político o el gobierno, estando presente en más de la mitad de las noticias políticas.
Niveles de confianza
Según el Eurobarómetro, Grecia tiene el nivel más bajo de confianza en la televisión, con un 36 por ciento (la media europea supera por poco el 50). Los sondeos de 2012 han mostrado que sólo el 37,6 por ciento de la ciudadanía griega cree que las cosas suceden en la realidad de forma parecida a como dice la televisión, cifra que es del 36,6 por ciento en el caso de los periódicos. Un 24,6 por ciento cree que la realidad es completamente diferente a lo que se emite en televisión.
¿Qué ocurre si el público se queja sobre el contenido de los medios, el sesgo anteriormente descrito y la falta de diversidad? En los últimos años el poder judicial ha legislado a favor, aparentemente, de la libertad de prensa y en contra de cualquier esfuerzo de regulación. El resultado de esto sería bueno si los medios fueran de confianza, altamente competitivos y diversos. Sin embargo, en la realidad estos fallos no aumentan la libertad periodística sino que, por el contrario, intensifican la falta de escrúpulos de los medios griegos y subrayan sus relaciones favorables con el poder político y el status quo.
Construcción del discurso pro-memorándum
El entorno mediático griego está muy lejos de lo que podría caracterizarse como un mercado independiente de ideas, noticias e información, con una fuerte competencia, pluralismo e imparcialidad, así como con grandes niveles de confianza por parte del público. Queda lejos tanto de ser una parte central de una esfera pública ideal, según la definición de Habermas, como de funcionar según las condiciones del libre mercado. Esto último es paradójico, ya que los medios griegos no competitivos abogan por algunos de los más estrictos clichés neoliberales.
Un primer análisis de contenido cualitativo muestra que los principales medios están dominados por ciertos argumentos estereotipados, concebidos para fomentar el apoyo a las medidas de austeridad (por su “inevitabilidad” si no puede ser por su “utilidad”). Esta “construcción del consentimiento”, según el término empleado por David Harvey, es fundamental para la aprobación exitosa de medidas de austeridad tan duras como las que se han impuesto en Grecia en los últimos años. Así, en los medios griegos ha calado fuertemente la noción de la tristemente célebre frase de Margaret Thatcher “there is no alternative” (TINA). “No hay alternativa”, ni a los recortes presupuestarios ni al resto de las medidas. Este discurso no es más que un esfuerzo por limitar el debate sobre la crisis y evitar que éste se dirija a las causas.
Los diferentes tipos de argumentos sobre la crisis que se presentan en los medios de comunicación griegos son los siguientes:
1. Metafísicos y religiosos. Los medios tienen, literalmente, un completo “testamento” con dioses y demonios, con las cosas en las que cada persona debe “tener fe” y “no dudar”, con pecados, culpas, recompensas en el futuro, el cielo, el infierno y la “ayuda de arriba”. Los elementos principales se presentan como dados; no son, de hecho, propiamente argumentos.
En este sentido, se santifican ciertos términos. Antes lo santificado era la “modernización”, ahora las “reformas” y las y los “reformistas”. Se trata de una especie de regla universal, un mandato no discutible. (Por supuesto, las reformas aquí se refieren principalmente a las del mercado laboral y la desregulación). El Santo Grial es el euro. Hay una identificación total entre el memorándum y el euro. Tal vez éste sea el estereotipo más fuerte en los medios con respecto a la crisis: la abolición del memorándum significa la salida de la eurozona. Puesto que se santifican ciertos términos, se demonizan otros: el sector público, incapaz de aplicar la innovación del sector privado y que protege en exceso a sus empleados y empleadas; los sindicatos, que han destruido el sector público y constantemente obstaculizan las reformas y el crecimiento…
2. Psicológicos. Estos mecanismos de persuasión se centran en crear un sentimiento de “culpa colectiva”. Hacen referencia al consumismo y al estilo de vida: “consumimos más de lo que producimos”, “llevábamos una vida sin escrúpulos y ahora es el momento de que paguemos”.
3. Culturales. Los argumentos basados en la cultura destacan algunos aspectos del pueblo griego como responsables de la crisis. Estas características también exigen (y justifican) una intervención externa y la “salvación”. Entre los múltiples ejemplos que se pueden encontrar, destacamos: “La corrupción no es un asunto de los altos cargos políticos y estatales o los grandes intereses económicos sino, más bien, un fenómeno endémico que afecta a todas las personas. Además, está tan extendida que los griegos no podemos hacer nada nosotros mismos, necesitamos la ayuda de los demás”; “La violencia está en la naturaleza de los griegos, al igual que la injusticia. Nadie obedece las leyes ni tiene respeto a la autoridad del Estado”.
4. Revisionistas. Este tipo de argumentos tratan de deconstruir algunas de las constantes más importantes de la Historia griega contemporánea. Se insiste, por ejemplo, en que la (supuesta) hegemonía ideológica de la izquierda en las últimas décadas, junto con las protestas y la movilización, es la responsable de la casi bancarrota. El periodo denominado Metapolítefsi (en griego Μεταπολίτευση, cambio político) comenzó en 1974 con la caída del régimen de los Coroneles y las elecciones legislativas que conformaron la Tercera Repúblia Helénica. Ha pasado de ser considerado como el mejor periodo histórico reciente del país a decirse de él que fue un tiempo de “corrupción y excesivo gasto público, lo que ha dado lugar a la actualdeuda enorme”.
5. Ideológicos. Los argumentos ideológicos impugnan la validez de las propuestas y las acciones de la oposición, especialmente de la izquierda. Así, se niega el poder de Grecia para negociar y se llama a esto “etno-populismo”: “Grecia no tiene el poder para negociar, tenemos que ser los buenos alumnos de Europa para salvarnos”. Por otro lado, el ascenso del partido neo-nazi Amanecer Dorado ha facilitado la teoría de la convergencia de los extremos, según la que el radicalismo de la extrema izquierda o las protestas y la violencia neo-nazi son considerados como la misma cosa (“los extremos se tocan”).
Conclusiones
Parece, en definitiva, que los medios de comunicación griegos están lejos de cumplir el papel que se les supone en una sociedad democrática. Los contenidos de los medios son altamente influyentes en la priorización de temas en el ámbito político y en la forma en la que la ciudadnía asigna la responsabilidad de los problemas. A la larga, estos contenidos, especialmente los políticos, forman una especie de corriente principal y crean una espiral del silencio que oculta los puntos de vista que no se consideran adecuadamente presentados. El contenido de los medios, por tanto, tiene consecuencias políticas y morales sobre las normas y los ideales mismos, que hoy también están en crisis.
Yannis Tsirbas es profesor del Departamento de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Atenas.
Traducido y editado para Pueblos – Revista de Información y Debate por Susana Pérez Sánchez y Andrea Gago Menor.
Este artículo ha sido publicado en el número 56 de Pueblos – Revista de Información y Debate, abril de 2013.




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Hola Gonzalo
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