“De acuerdo con los datos oficiales, la principal causa de muerte de niños y niñas entre cinco y catorce años en México, y la segunda más importante en la Ciudad de México, está relacionada con los incidentes viales”, explica Brenda Vértiz, coordinadora de 'Peatoniños'. Este proyecto, que inicialmente arrancó dentro del Laboratorio para la Ciudad de la Ciudad de México, con la cooperación de la Iniciativa de Humanidades Urbanas de la Universidad de California de Los Ángeles, y que se ha desarrollado gracias a la acción conjunta con el Centro de Investigaciones de Diseño Industrial de la UNAM, colectivos como el chileno Ludotopía o decenas de personas de diferentes vecindarios y voluntarias, coloca en el centro las ideas de una figura esencial: David Harvey.
Coincidiendo con el estreno de Elyseum de Neill Blomkamp, la prensa se aventuró a encuadrar el trabajo dentro de la tradición crítica política de algunos títulos legendarios de la ciencia ficción. Así pues, Elyseum, con su retrato distópico de la relación y el conflicto entre clases sociales, aparecía con todos los componentes necesarios para entenderla como un nuevo esfuerzo del director en esta dirección, que ya se había estrenado con un trabajo de similares características con District 9, en el que reflexionaba sobre el apartheid y la figura del “otro” usando como paisaje su Sudáfrica natal.
Al igual que en literatura o en otras áreas de la creación artística, el punto de vista del autor o autora determina siempre la temática y el significado de toda obra cinematográfica. Si bien la cuestión de la autoría en el cine puede ser algo más difusa por las dinámicas colectivas que se generan en el desarrollo de las películas, así como por la envergadura de los proyectos, tradicionalmente se ha asumido que la autoridad final recae en la dirección, que, a grandes rasgos, debe canalizar las distintas fuerzas creativas y darles unidad a través de su visión acerca del tema central de la cinta. En el caso de la última película de Kathryn Bigelow, Zero Dark Thirty (La noche más oscura), ¿qué es ingenuidad y qué perversión?
En los últimos meses ha florecido una serie de fenómenos cinematográficos con un componente ideológico notable que han servido para tomar temperatura a la industria dominante y a sus intereses y preocupaciones en lo relativo a la hegemonía cultural. Quiero centrarme aquí en dos de los casos más significativos: Prometheus y The Dark Knight Rises que, entre otras cosas, creo vienen determinados por el perfil singular y significativo de dos realizadores virtuosos y admirados como son Ridley Scott y Christopher Nolan.
Para la hegemonía mediática que determina lo que el consumidor debe distinguir como cultura en una sociedad dominada por el mercado, los Oscar representan la cima en el mundo cinematográfico. En torno a un espectáculo de brillo y esplendor destinado a deslumbrar ese instinto de atracción hacia el lujo tan acorde con el modelo social que habitamos, la clase dominante del mundo del cine nos indica a los ignorantes aficionados qué productos deben ser apreciados por sus exquisitas cualidades artísticas e industriales, ya sean visibles al ojo de la plebe o no. El veredicto, ajustado a los criterios ideológicos comunes a ese grupo de la élite y determinado por circunstancias históricas que pueden dar interesantes variables, suele ser materia de debate entre los súbditos del imperio, poniendo en evidencia el esquema vertical con el que se asume la dependencia cultural, alienada así al modelo económico y político que la controla.
El pasado mes de febrero asistí, invitado por el Instituto de Cine Cubano (ICAIC) y apoyado por la Fundación de Cine de Finlandia (SES), a la Novena Muestra de Jóvenes Realizadores en La Habana. Principalmente, este festival se plantea como el centro neurálgico de la actividad cinematográfica de los jóvenes cubanos, un punto de encuentro ineludible para acercarse a la creación más candente de las nuevas generaciones de cineastas de toda la isla. Para mí era una oportunidad única de entrar en contacto con una generación de cineastas importantísima a la hora de tomarle el pulso a la relación que en Cuba se da entre el ámbito cultural, la sociedad y la realidad política cubana, y en esos aspectos, así como en muchos otros, la experiencia no defraudó en absoluto.