Las elecciones legislativas celebradas el pasado 11 de marzo en Colombia fueron consideradas las más pacificas en la historia del país, y ello pese al actual contexto de violencia (asesinato de líderes y lideresas sociales, masacres y desplazamiento forzado) y de la amplia polarización de la sociedad en post-acuerdo, a la banalización de la representación política de candidaturas diferentes a las impuestas por las élites, al sabotaje de campañas electorales y al uso de propagada sucia para movilizar votos bajo el engaño.
La Unión Europea negocia actualmente con una veintena de países nuevos tratados de comercio e inversión, similares a los que firmó con Canadá (CETA) e intentó pactar (infructuosamente) con Estados Unidos (TTIP). “La UE quiere abrir nuevos mercados con un tratado comercial cada seis meses”: así de avaricioso se expresó recientemente Jyrki Katainen[1], vicepresidente de la Comisión Europea, ante el Consejo Atlántico en Washington, un lobby corporativo influyente en las relaciones transatlánticas.
Las transnacionales aumentan su poder y beneficios gracias a mecanismos como los acuerdos de comercio e inversión; los acuerdos permiten la explotación de recursos y personas; las personas buscan otros lugares donde vivir. Profesor en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad y activista en Ongi Etorri Errefuxiatuak, Juan Hernández Zubizarreta argumenta en esta entrevista la necesidad de desobedecer las leyes que vulneran los derechos humanos. A las personas que huyen de lo que este sistema provoca “vamos a seguir llevándolas a vivir a nuestras casas, se pueda o no”.
‘Dios Nunca Muere’ se pregunta, transcurridos diez años del conflicto de Oaxaca, qué pasó con las personas que sufrieron las graves violaciones de derechos humanos que cometió el gobierno mexicano, qué secuelas tienen, cómo viven ahora, qué ha pasado con los casos en el plano jurídico. Roberto Olivares, fundador de Ojo de Agua y director de este documental, participó en el 9°Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao, donde pudimos hablar de esta obra, de sus inquietudes y de la película en la que ahora está trabajando, mediante la que indagará en la identidad de México y en las raíces indígenas, europeas y africanas de este país.
Las voces de activistas y comunidades afectadas por los impactos de las empresas trasnacionales se volvieron a expresar en octubre del pasado año en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. Era la tercera sesión del grupo de trabajo intergubernamental que tiene el mandato de crear normas que obliguen a las compañías multinacionales a respetar los derechos humanos.
“Tenemos la firme intención de firmar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea durante el segundo semestre de este año”[1]. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, se mostraba así de categórico en una entrevista a un diario suizo en abril de 2017. Estas manifestaciones se producían en la antesala de una visita del mandatario al país centroeuropeo y en el marco de una intensa actividad diplomática al máximo nivel que ha venido desplegando a lo largo de todo 2017, con la revitalización de este proyecto como punta de lanza.