Aleida Guevara March lleva el apellido de uno de los iconos del siglo XX con la naturalidad con la que tantos jóvenes (y no tan jóvenes) del mundo visten camisetas con el rostro del Che, su padre. De niña le dijeron que ella y sus hermanos iban a recibir muchas cosas que no se habrían ganado directamente y que era mejor dejarlas pasar. Militante del Partido Comunista Cubano, colaboradora del Centro de Estudios Che Guevara y del Instituto de Amistad con los Pueblos, esta médica pediatra ha trabajado en Cuba y también en Angola, Ecuador y Nicaragua. Hablamos con ella en Bilbao durante el XIV Encuentro de Solidaridad con Cuba
La CIA organizó cientos de sofisticados intentos de asesinato contra él pero la eficaz DGI cubana (Dirección General de Inteligencia) logró desarticularlos a tiempo; el sector más recalcitrante del exilio cubano de Miami lo 'mató' decenas de veces desde que cayera enfermo en 2006 y los grandes medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco rápidamente de esas supuestas muertes. Fidel se vio obligado a aparecer una y otra vez públicamente para desmentirlo, como una suerte de 'fe de vida'. La mayoría de los principales medios han preparado su obituario y suplementos especiales sobre él desde hace años y los han tenido que actualizar una y otra vez apresuradamente ante cada rumor “de fuentes fidedignas” de que Fidel había muerto. Pero Fidel faltó una y otra vez a la cita. Él dijo que ya le había terminado dando risa cada vez que los medios se ponían a especular con su muerte y días después se veían obligados a 'resucitarlo' cuando aparecía públicamente.
El pasado mes de febrero asistí, invitado por el Instituto de Cine Cubano (ICAIC) y apoyado por la Fundación de Cine de Finlandia (SES), a la Novena Muestra de Jóvenes Realizadores en La Habana. Principalmente, este festival se plantea como el centro neurálgico de la actividad cinematográfica de los jóvenes cubanos, un punto de encuentro ineludible para acercarse a la creación más candente de las nuevas generaciones de cineastas de toda la isla. Para mí era una oportunidad única de entrar en contacto con una generación de cineastas importantísima a la hora de tomarle el pulso a la relación que en Cuba se da entre el ámbito cultural, la sociedad y la realidad política cubana, y en esos aspectos, así como en muchos otros, la experiencia no defraudó en absoluto.