El exilio en París llevó a Ferran Iniesta Vernet a devorar libros sobre África en un hogar de jóvenes trabajadores y guiado por un amigo, Isa Traoré. Los primeros libros, eruditos y dedicados a la historia del continente, escritos por europeos. Los siguientes, metodológicamente más flojos pero mucho mejores en contenido, apasionantes y llenos de fuerza, por africanos, sobre todo de Senegal y Malí. Actualmente profesor de Historia de África en la Universitat de Barcelona e impulsor del Centre d’Estudis Africans, este “trotskista contestatario” en la heterodoxia de la heterodoxia, decidió en 1977 irse a África para conocer a uno de estos autores, Cheikh Anta Diop, “el físico nuclear senegalés que decía que el Antiguo Egipto era negro”.
Os presentamos el sumario del número 40 de Pueblos. En esta ocasión nos acercamos a cuatro países de Centromérica para analizar algunas certezas y otros tantos interrogantes. En la sección "Comunicación" os ofrecemos un análisis sobre “la construcción mediática de la prostitución” y un artículo sobre el tratamiento informativo de cuestiones relativas al Islam. En la entrevista, conversamos con el africanista Ferrán Iniesta Vernet.
El triunfo de Obama en las elecciones presidenciales norteamericanas resonó en todo el mundo a través de titulares que nos tratan de convencer de que el hecho más trascendental en los aproximadamente 2 millones de años de existencia humana ha ocurrido. Mientras tanto, la opinión pública alucinada, en distintos lugares del mundo, celebraba la victoria de Obama con más entusiasmo con el que que habrían celebrado cualquier cambio de gobierno en su propio país, lo cual no es del todo sorprendente, si tenemos en cuenta que el peso de las decisiones tomadas por los gobernantes de turno en Washington son cargados al hombro por millones de personas en los cinco continentes. Para esta muchedumbre alucinada, Obama representa un "sueño" hecho realidad, pero precisamente qué clase de sueño es algo que nadie puede definir con claridad. La pesadilla de la era Bush parece haber llegado a su fin.
La profunda crisis sufrida por Argentina a finales de 2001 conmocionó el sistema mundial. El gobierno de Fernando de la Rúa fue derribado por una revuelta y el país vivió un periodo de convulsión: cayó la producción, se produjo un crecimiento acelerado del desempleo y de la pobreza, un aumento de la fuga de capitales, de depósitos en el sistema financiero y un impago a parte de sus acreedores externos. La situación es muy distinta en 2007. En los últimos cuatro años, el crecimiento del PIB da cuenta de la recuperación con tasas que se encuentran en un promedio del nueve por ciento acumulativo. Este cambio se observa tanto en la capacidad de consumo del sector público y las franjas de altos y medianos-altos ingresos como en la inversión y el saldo positivo del comercio internacional.
Por si alguien albergaba alguna duda sobre el recrudecimiento del conflicto armado en Colombia tras la investidura de Uribe, la puede dar ya por despejada. La escalada de la violencia contra el pueblo colombiano parece no tener fin, mientras Álvaro Uribe Vélez, presidente reelecto en mayo e investido en agosto de este año, continúa con su estrategia de persecución y exterminio a organizaciones sociales y campesinas.